12 de diciembre 2007 - 00:00

Santa Fe: juró Hermes Binner, primer gobernador socialista

Alberto Fernández y Florencio Randazzo acompañaron ayer a Hermes Binner en la cere-monia de traspaso de mando. El saliente Jorge Obeid le deseó «suerte».
Alberto Fernández y Florencio Randazzo acompañaron ayer a Hermes Binner en la cere- monia de traspaso de mando. El saliente Jorge Obeid le deseó «suerte».
Escribe Pablo Domini

Santa Fe (enviado especial) - Un día después de la asunción de la primera mujer presidente de la Argentina llegó el momento para el histórico debut de un socialista al frente de un gobierno provincial del país. El protagonista es Hermes Binner, médico anestesista de 64 años que, desde ayer y hasta 2011, comanda el destino de Santa Fe y llega con un mensaje de tono conciliador respecto de la conducción nacional que lidera el matrimonio Kirchner.
«Es importante el diálogo con el gobierno nacional, acordando políticas que ayuden a crecer a la Nación y que contribuyan a mejorar la vida de los santafesinos», dejó claro Binner por la mañana en su extenso discurso ante la Asamblea Legislativa, luego de emitir su juramento.
Vestido con traje y corbata gris oscuro, sin abandonar la habitual tranquilidad que lo caracteriza -esa que le valió el mote de «aburrido» por parte de Elisa Carrió-, delineó algunos de los ejes de su futuro gobierno: habló de la necesidad de «cambiar Santa Fe» y de una «democracia insuficiente» que «parece conformarse sólo con la estabilidad institucional y la mera reproducción de lo existente».

 Derechos humanos
Garantización de los derechos humanos, autolimitación de incorporación de miembros de la Corte -«será nuestra primera acción de gobierno», dijo-, pedido de una reforma de la Constitución y lucha contra la inseguridad -tema ineludible para todos los mandatarios- estuvieron entre las principales promesas del socialista.
Fue el comienzo de una jornada marcada por un fuerte tono emotivo y por el estreno de una liturgia socialista de muy cuidadosos modales, no acostumbrada a los grandes festejos electorales. Aunque tal vez influyó la distancia que separa Santa Fe de Rosario, la verdadera plaza fuerte de los herederos de Alfredo Palacios.
La manifiesta apertura política hacia el kirchnerismo que el nuevo gobernador de Santa Fe ratificó en su asunción de ayer tiene fuerte correspondencia desde la Casa Rosada. La flamante presidente Cristina de Kirchner no hizo uso de la invitación personal que le extendió Binner durante el último encuentro que mantuvieron el 21 de noviembre pasado -ese día se habló de pacto social para dos sectores delicados como carne y lácteos. Este último justamente ayer fue eje de fuertes conflictos en el norte santafesino-, pero realizó igualmente una sólida apuesta, enviando expresamente a su jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y al nuevo ministro del Interior, Florencio Randazzo. También se hizo presente el diputado nacional Agustín Rossi, santafesino que fue hasta hace poco titular del bloque del Frente para la Victoria.
«No va a haber rispideces de ningún tipo por el hecho de que Binner pertenezca a otro partido, porque es una constante de nuestro gobierno trabajar con las administraciones provinciales de la misma forma, sin fijarnos al partido al que pertenezcan», dijo Fernández, asediado por la prensa luego del acto de traspaso del poder del que participaron los enviados nacionales.
El ritual tuvo lugar en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Allí, el saliente Jorge Obeid -peronista que sigue su carrera como diputado nacional y rechazó la Embajada en Cuba porque sueña con volver a la gobernación 2011- se mostró muy animado y dijo retirarse «con la frente en alto, la conciencia tranquila y las manos limpias», citando al ex gobernador Luciano Molinas. Finalmente, tras entregar banda y bastón, deseó «suerte» a Binner, «porque usted se lo merece», dijo.
Por su parte, Randazzo también aportó a la concordia: dijo estar dispuesto a recibir inmediatamente al flamante ministro de Gobierno santafesino Antonio Bonfatti, «al igual que a todos los funcionarios del área del país».

 Ministros
Por ese entonces promediaban las 13 horas y Binner se encaminaba desde la Casa Gris hacia el coqueto Teatro Municipal 1° de Mayo, donde tomó juramento a doce de sus ministros -resta Carlos Rodríguez, el designado para Trabajo que no cuenta con los años de residencia exigidos por la Constitución y se encuentra tramitando su asunción-. Luego de un minirrecital en el teatro del pianista Eduardo Delgado -amigo del gobernador socialista que lo hizo sonrojar cuando le deseó que «llegue a la presidencia»-, a las 15 la agenda de asunción llegó a su fin, pero Binner siguió largos minutos más saludando y dejándose besar y palmear por hombres y mujeres de todas las edades.
A un día del pomposo y farandulesco acto de Cristina, contrastó mucho la simpleza de la figura de un Binner afable y de excelente humor que caminó, bajo el sol radiante y el calor, cerca de 20 cuadras en el periplo de los tres actos realizados en la jornada. Por la noche, los festejos socialistas concluyeron con un recital sobre la avenida Costanera Siete Jefes, en las inmediaciones del puente colgante, con Mercedes Sosa y Jairo, y fuegos de artificio.

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