24 de julio 2007 - 00:00

Se extienden conflictos en el sector pesquero

Efectivos de Prefectura custodian la zona y no descartan desalojar a los manifestantes que desde hace seis días bloquean los accesos.
Efectivos de Prefectura custodian la zona y no descartan desalojar a los manifestantes que desde hace seis días bloquean los accesos.
Se trata de los conflictos radicados en la santacruceña localidad de Puerto Deseado y en Mar del Plata, que son ejes de tensas negociaciones entre empresarios y trabajadores, con representantes de los gobiernos provinciales como mediadores.

En el caso patagónico, el ministro de gobierno, Pablo González, se encuentra en Buenos Aires en representación del gobernador Daniel Peralta. Junto con el intendente de Puerto Deseado, Arturo Rodríguez, negocia con empresarios pesqueros radicados en la ciudad para intentar destrabar la parálisis de la actividad que ya lleva 23 días y ocasionó una pérdida de al menos $ 200 millones, según asegura el sector privado.

La protesta en la que están mediando González y Rodríguez es encabezada por marineros que desconocen la autoridad del SOMU, el gremio que los agrupa a nivel nacional, y piden la aplicación efectiva del convenio colectivo de trabajo y que se aumente el mínimo no imponible de Ganancias.

Con matices, la rebelión vuelve a poner en escena al líder del sindicato de marítimos, el ultrakirchnerista Omar «Caballo » Suárez, afanado también por tomar las riendas sindicales del jugoso barco casino de Puerto Madero, cuyos trabajadores fueron coaccionados para abandonar las huestes del Sindicato del Juego de Azar que responde al macrista Daniel Amoroso.

El «Caballo» Suárez proviene del sindicalismo más ortodoxo y hoy aparece como un aliado incondicional de Hugo Moyano. Antes lo era del ahora opositor Luis Barrionuevo.

Por eso, la revuelta de Puerto Deseado obligó al líder de la CGT a reportar ayer en Casa de Gobierno, más allá de las gestiones por la variación en el piso de Ganancias.

«Si el 'Caballo' Suárez es un aliado del Presidente y exhibe su poder sobre el SOMU, cómo es que no logra controlar a la tropa regional», le reprochó ayer a Moyano un hombre del gobierno.

En esta segunda instancia, en caso de que no se motorice una solución a nivel nacional, los marineros exigen que las empresas se hagan cargo de parte de este tributo.

Luego de los violentos incidentes del viernes, que significaron la agresión y el incendio de cuatro plantas del Parque Industrial Pesquero de Puerto Deseado, el mismo día en que Néstor y Cristina Kirchner protagonizaron un acto en la provincia, los marineros accedieron a dar una tregua hasta mañana al mediodía. Ese es el límite de tiempo que tienen para trabajar los emisarios de la provincia y del municipio.

Mientras tanto, la protesta mantiene piquetes frente al Parque Industrial y también paraliza la actividad de estibadores, plantas y transportistas.

  • Mar del Plata

    Por su parte, en territorio bonaerense la situación era muy tensa ayer, ya que los empleados de cooperativas pesqueras bloquean los accesos del puerto de Mar del Plata y la Prefectura tenía intenciones de desalojar a los manifestantes.

    Por esta medida hay 2.300 toneladas de pescado retenido en el puerto, la principal terminal del país.

    La solución del conflicto pendía en buena medida de una negociación con los trabajadores que se extendía ayer por la noche y de la que participaba el subsecretario de Trabajo bonaerense, José María Casas, como mediador.

    Ayer se cumplió el octavo día de protesta de los trabajadores fileteros y el quinto con realización de piquetes en los principales accesos al puerto.

    Las medidas de fuerza son en reclamo de la regularización de unos 4.000 empleados que actualmente se encuentran en negro y, además, por un sueldo mínimo garantizado.

    Los trabajadores decidieron la continuidad de las protestas con piquetes el domingo, en rechazo del acuerdo que el domingo a la noche habían alcanzado dirigentes sindicales con empresarios pesqueros.

    A su vez, el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) también se sumó a la protesta, agravando el conflicto al extenderlo a todas las empresas del sector. Realizó paros durante la jornada de ayer y amenazaba con paralizar todas las plantas pesqueras de la ciudad.


  • Por su parte, sumarían más de veinte los barcos que esperan para descargar pescado en el puerto marplatense y otros tantos camiones para trasladar la mercadería a los frigoríficos, según indicó ayer el diario «La Capital».

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