12 de septiembre 2003 - 00:00
"Seré un gobernador con votos propios"
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F.S.: No lo sé, pero yo no creo en el aparato automático.
F.S.: Me asusta la amenaza de mayoría abrumadora que expresa la prensa porque instala la idea de desequilibrio de poder.
P.: ¿Pero no es riesgoso gobernar con una Legislatura con mayoría cuando algunos legisladores le trabaron leyes?
F.S.: Creo que eso va a mejorar sensiblemente porque voy a ser un gobernante con votos propios, no uno que heredó el gobierno.
P.: Cuando el PJ tiene mucho poder y no tiene enemigo externo, tiende a fagocitarse, se dedica a las peleas internas.
F.S.: La garantía de que eso no ocurra es que yo no me dediqué a tener aparato propio ni a formar una línea interna; sino a gobernar. Y voy a seguir haciendo eso: son mis últimos cuatro años y no voy a entrar en juegos políticos.
P.: ¿No fue un error no armar una línea propia?
F.S.: No sería candidato. Si hubiese armado una línea propia, hubiese sido peor gobernador, hubiera perdido la interna o sería el candidato de un peronismo dividido.
P.: ¿No le hubiera dado mayor independencia? Porque le guste o no siempre aparece Duhalde como una sombra, omnipresente.
F.S.: ¿Qué funcionario me puso Duhalde?
P.: Meckievi (el ministro de Justicia).
F.S.: De ninguna manera: lo elegí yo como pieza clave de una zona y resultó muy buen ministro. Duhalde no puso un solo funcionario. Entonces, la sombra de Duhalde no es tal, él está tomando distancia, aunque le gusta meterse en la campaña y aconsejarme. Pero de ahí a imponerme política hay una distancia enorme. Duhalde está más arriba, está en el Mercosur, está en otro juego más grande.
P.: Unos meses atrás usted estaba debajo de algunos candidatos, y hoy las encuestas le dan 20 o 30 puntos arriba. ¿Qué cambió?
F.S.: El factor desencadenante fue el plan de seguridad que aplicamos en julio. La gente vio que tardamos 5 minutos en echar a Sobrado (Alberto, ex jefe policial, expulsado por tener una cuenta de u$s 300 mil), que tomamos medidas rápido y que Kirchner nos ayudó. Ahí se detectó el tema desarmaderos -sobre el que veníamos trabajando desde diciembre- y bajó el robo de autos. Eso hizo retroceder el ejército de delincuentes. Ahora debemos mantener este nivel de ataque al delito.
P.: ¿Pero el tema de la inseguridad salió de la agenda pública?
F.S.: No. La preocupación es muy grande, sigue habiendo miedo y mucho más en la gente más humilde.
P.: ¿No medió ningún factor político?
F.S.: Sí. La elección estaba lejos y cuando se acercó la definición se vio que del otro lado eran todos nadadores: nada, nada, nada; que había críticas sin propuestas hechas por gente que tenía que aclarar cosas de su pasado. La gente mira del candidato no sólo si quiere y sabe, sino si puede. Y acá el «puede» es el PJ bonaerense. Y pesó que ganamos el 27 de abril con Kirchner y los otros perdieron. Como el factor K me incluye, la gente sabe que los próximos cuatro años no van a ser de pelea con la Nación, sino que voy a remar para el mismo lado.
P.: Si es electo gobernador, ¿qué queda por delante?
F.S.: Una progresiva reforma del Estado, no de shock; posiblemente una reforma de la Constitución si eso no complica políticamente...
P.: ¿Reelección?
F.S.: No, no, nada que ver con reelección: yo digo una reforma para cambiar el Estado. Además de eso, hay que hilar más fino en educación, trabajar con los adolescentes y avanzar en el tema empleo. Hay que romper eso de que el trabajo lo resuelve la macroeconomía: el Estado puede hacer mucho.




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