La propuesta, que por estas horas es analizada en reuniones paritarias, promueve como contrapartida atender a otras cuestiones vinculadas con el perfil del empleado como, por caso, sus capacidades éticas y técnicas y sus actitudes frente al desempeño de sus tareas. De este modo, se estaría erradicando de raíz una vieja práctica que hace prevalecer el tiempo transcurrido en la carrera pública por encima de las aptitudes, relegando así a potenciales agentes. De aprobarse el proyecto que impulsa el gobierno de Felipe Solá, se incentivará a todo aquel empleado que, entre otras cuestiones, amplíe los conocimientos vinculados con su actividad.
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