Durante esos 365 días allí nacieron más de 100 animales cuyas especies están en riesgo o en vías de extinción, con crías de antílope Gran Kudú, suricatas y wallabies de cuello rojo, entre otras especies.Temaikèn queda a sólo 30 minutos de la ciudad de Buenos Aires, en Escobar. Con 34 hectáreas, es un lugar para disfrutar de una experiencia enriquecedora en contacto directo con la naturaleza. Diseñado para sorprender a sus visitantes, allí se recrean los tres grandes hábitats: el agua, la tierra y el aire, en los que conviven diversas especies autóctonas y exóticas de mamíferos, aves, reptiles y peces. Por caso, hay un acuario donde se recrea el litoral marítimo de la Patagonia, un río de la Mesopotamia y un sector oceánico, en el que tiburones nadan a poco centímetros de las cabezas de los visitantes. Patagonia, otro de los atractivos de Temaikèn, brinda un encuentro imperdible con el esplendor natural de esta región argentina y su fauna silvestre. Y en el cine 360°, con ocho pantallas que envuelven al espectador, se proyecta «El arca de la vida», que constituye el mensaje central del parque.
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