6 de enero 2003 - 00:00

Tucumán: impugnación causa aún más polémica

«El arzobispo Luis Villalba generó una polémica, y cuando se levantaron voces en contra de su ideología, trataron de transformar en víctima al victimario», aseguró Simón Litvak, titular de la Sociedad Unión Israelita Tucumana. Villalba fue quien alzó la voz para pedir que se respete esa norma de la Carta Magna local. Litvak respondió así a la lectura que hizo el Consejo Arquidiocesano de Laicos. Desde un comunicado, ese organismo el pasado lunes aseguró que el prelado no tuvo la intención de discriminar cuando pidió respeto por la Constitución. «En ningún momento monseñor se pronunció sobre las condiciones religiosas que debe reunir el próximo gobernador. Sólo dijo que si la norma no es buena o resulta inconveniente, habría que cambiarla», aseguró el titular de ese consejo, Luis Assaf.
Según Litvak, «como judío y como argentino no puedo menos que manifestar mi opinión en contra de las palabras de Villalba y del arzobispo de Concepción,
José María Rossi, de quienes no escuché decir que la Constitución es discriminatoria en este punto». Para el dirigente, la Carta Magna es contradictoria porque dice que «cualquier ciudadano puede asumir el Poder Ejecutivo pero, a la vez, ordena que debe jurar por los Santos Evangelios, lo que tiene un fuerte olor a antisemitismo».
La polémica disposición de la Constitución tucumana -sancionada en 1990, a instancias de Fuerza Republicana, que encabeza
Antonio Bussi- exige que el gobernador y el vice juren por Dios, la Patria y los Santos Evangelios, excluyendo la posibilidad de que no cristianos sean elegidos para esos cargos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar