Confirman pedido de licencia de Manzur a gobernación, pese a intransigencia de Jaldo

Ambito Nacional

La legislatura esperaba decisión para convocar a sesión el lunes. Por la tarde asumirá como jefe de gabinete. Negativa del vice a correrse a un cargo nacional alargó tiempos.

“No barajamos ahora otra opción: esperamos el pedido de licencia de Manzur y Jaldo asumiría la gobernación”. El vicegobernador tucumano se atrincheró en la provincia y pese a los pedidos de Nación para que se corriera de la administración local, con ofertas concretas en Buenos Aires, cuando caía la tarde del domingo se mantenía firme en su posición. “Tiene hasta hoy para responderle a Alberto”, decían por su parte en Balcarce 50. En el entorno del gobernador y en la legislatura aseguraron a este medio que el pedido de licencia llegará el lunes por la mañana. Manzur arribará temprano a Buenos Aires, mantendrá reuniones y a las 16 asumirá como Jefe de Gabinete tal como estaba previsto.

Como había sido anticipado por este medio, cuando el gobernador de Tucumán llegó el jueves a la Casa Rosada para reunirse con Alberto Fernández, con el recambio post PASO del gabinete nacional sobre la mesa, la duda del mandatario era solo una: tras derrotar en la interna a su vice, con quien rompió relaciones en marzo con una tensión en aumento, no quería dejarle la gobernación en bandeja.

Sin embargo, los ruegos surgieron efecto, y Manzur fue confirmado como jefe de ministros. La llave y promesa, simple, era que el Gobierno sacaran a Jaldo de Tucumán rumbo a despachos nacionales. Hubo amague: Jaldo parecía cerrar el acuerdo. Y entonces avanzó el plan del gobernador, avalado en las PASO al frente del PJ local, quien esperaba que sin Jaldo en el camino la Legislatura confirmar en la sucesión a Sergio Mansilla, titular del bloque Lealtad Peronista, el de los diputados que quedaron con Manzur consumada la fractura. O, como plan B, a Gerónimo Vargas Aignasse, una de las espadas del gobernador en la Legislatura, caja que domina el vice, en un reparto del poder establecido por especificación de cargos. El sábado, Vargas Aignasse disparó desde redes sociales: “Entiendo la institucionalidad pero más entiendo a la legitimidad popular: Lealtad Peronista venció por 100.000 votos a Osvaldo Jaldo. Manzur por derecho propio y entidad política debe elegir a su sucesor temporal”. Y agregó: “Reducir torpemente esta cuestión a un análisis constitucional sería seguir el juego a quienes ignoran que a Jaldo le ofrecieron un cargo nacional importante, la sucesión sería temporal y no definitiva, ambos deben estar a la par de Alberto Fernández”.

Sin embargo, el teléfono del vice luego pareció quedar silenciado, o con el volumen muy bajo. Sólo habló con Sergio Massa, ante quien rechazó la posibilidad de llegar al directorio del Banco Nación o la Secretaría de Municipios del Ministerio del Interior, del ahora ratificado en su cargo Eduardo Wado de Pedro. “Jaldo se queda salvo que haya un llamado de Cristina” (quien a su vez postuló a Manzur es su carta del jueves, dejando expuestas incluso las diferencias entre ambos), decían en el entorno del vice a Ámbito el sábado, en paralelo a la cumbre de gobernadores en La Rioja, donde Alberto mostró a Manzur en nuevo rol articulador. Ayer, la respuesta varió a un dogmático menú de tres pasos: “Primero, debe entrar el pedido de licencia de Manzur. Segundo, con ese hecho podemos sesionar el lunes de 8:30 a 13, a la hora que disponga la Cámara y dura 15 minutos. Tercero, automáticamente queda de gobernador Jaldo”.

La expectativa fue corriendo con las horas, y de no resolverse el laberinto, puede desatarse una crisis institucional. Jaldo podría quedarse con el control del Ejecutivo y también de la Legislatura, aunque con la derrota en la interna, le costará encolumnar al peronismo provincial, en un pantano político. Tampoco contará con apoyo de Nación, con margen para asfixiar la gestión.

“Hay mucho enojo en el PJ por el desaire al Presidente, incluso hablan de tomar medidas”, expresó desde Tucumán un funcionario de Manzur. Los más extremistas hablan de repetir una intervención federal como la que aconteció en 1991 durante la presidencia de Carlos Menem. Sin embargo, otros actores cercanos al mandatario lo descartan de plano. Entre los artilugios legales, se buscó también destituir al gobernador, en una jugada difícil de aplicar, ya que debería ser por un juicio político. Inclusive si quisieran acelerar en esa dirección algo desprolija, la comisión legislativa que puede dar lugar al proceso está en manos de Jaldo.

“Yo no creo que se vaya, y no veo cuál es la posibilidad de que deje despejado el camino para que el Ejecutivo quede para Manzur. Es un tema complicado. Pero hay que esperar a ver cómo se comporta Jaldo en sus primeros días de gobierno y analizar su actitud”, dijo otro funcionario a Ámbito, abriendo una instancia acaso de pax temporal.

Dejá tu comentario