9 de mayo 2008 - 00:00
Un piquete intentó cortar el paso a Cristina en Jujuy
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Pero no era el del campo el único conflicto que copó la agenda presidencial. A 100 kilómetros de donde la jefa de Estado encabezaba el acto junto a varios de sus ministros, desocupados de la provincia realizaban cortes y piquetes en los accesos a San Salvador, en reclamo de planes sociales.
«La Presidente tiene que saber que acá en Jujuy hay hambre y desocupación», bramó un dirigente de la Corriente Clasista y Combativa apostado en una de las barricadas.
La situación se inscribe, en rigor, en un complejo proceso social que enfrenta la provincia, consecuencia de la frágil situación financiera provocada por el aumento del gasto público que debió enfrentar el gobernador Walter Barrionuevo, forzado por los sucesivos aumentos de salarios acordados en Buenos Aires.
Finalmente, la Presidente logró esquivar la protesta local, y escoltada por el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, y el presidente del bloque del Frente para la Victoria, el jujeño Eduardo Fellner, la jefa de Estado se abrió paso primero al acto en la Escuela Normal Nº 3 «Exodo jujeño». Allí presenciaron su discurso todos los funcionarios del gobierno local, e invitados especiales ligados a la comunidad educativa que pertenece al colegio.
Luego fue el turno del gobernador justicialista Barrionuevo, que no ocultó el orgullo que le generaba tener a la primera mandataria en su provincia. «En esa lucha Jujuy, con el gobernador a la cabeza, va a estar con usted», manifestó respecto del momento difícil en la negociación con las entidades rurales.
Luego, la comitiva -que además de los ministros, incluyó a funcionarios de segunda línea y colaboradores nacionales- se trasladó hasta uno de los barrios más pobres de la ciudad, Alto Comedero, para que la jefa de Estado ponga en funcionamiento una fábrica textil en la que trabajarán piqueteros de la agrupación barrial «Tupac Amaru», que comanda Milagros Salas.
Esta piquetera, de raíz colla, como ella se encargó de aclarar en su discurso, también incentivó el cantito que se escuchó en Alto Comedero: «Che, Cristina, no me bajes los brazos, que en este mal momento nosotros te bancamos».




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