25 de junio 2003 - 00:00

Un surubí bien federal

Una de las formas predilectas de la preparación -que equidistaba del rústico asado y de las comidas afrancesadas de Buenos Aires- era el surubí al horno. Para ello se lavaban y salpimentaban 4 trozos del delicioso pescado para luego acomodarlos en una fuente. Después se rociaba con jugo de limón y se cubría con manteca. Al horno
El surubí se llevaba al horno unos
10 minutos para luego agregar un detalle de delicadeza. Se trataba de 1 cebolla grande y un morrón cortados en juliana y rehogados en aceite de oliva.
Pero eso no era todo. También se colocaba sobre el pescado
queso roquefort cortado en rodajas. La exquisita carne del surubí se termina de cocinar para agregarle, finalmente, crema de leche.
Este último detalle es considerado una influencia de la
inmigración centro-europea en la zona del Litoral. Actualmente el plato se suele acompañar con papas hervidas a las que también puede agregárseles crema de leche.
Aquellos que conocen al surubí en su estado natural suelen preguntarse
cómo un pez de apariencia tan fea puede resultar tan exquisito en su sabor.

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