1 de septiembre 2003 - 00:00

Una elección decisiva

La victoria de Saiz pegaba de lleno en la Casa Rosada, que a último momento (en detrimento del otro candidato, Eduardo Rosso, amigo personal de Kirchner) había jugado sus fichas por Carlos Soria, con la esperanza de ver ganar a un candidato oficialista en el marco del proyecto político extrajusticialista que intenta instalar Néstor Kirchner en varias provincias. La semana pasada triunfó en Catamarca la fuerza apoyada por el gobierno nacional, aunque se trataba del Frente Cívico, alianza a la que sólo se avaló para vencer a Luis Barrionuevo. Se suma a la lista la derrota que sufrió en Tierra del Fuego el justicialista Carlos Manfredotti, también a manos de un radical, en tanto que respecto de la consagración de José Alperovich en Tucumán, éste nunca recibió la bendición oficial del Presidente.Aun así, Saiz intentará rápidamente estrechar vínculos con Néstor Kirchner ya que, al igual que los cuatro candidatos que disputaron la gobernación, el radical también se mostró como garante del modelo kirchnerista.
Desde el radicalismo, por caso, aseguran que en realidad el Presidente no ve con malos ojos a Saiz, así como tampoco veía con demasiado entusiasmo al candidato del PJ. «A Soria lo apoyaba
Duhalde, no Kirchner», sostienen los radicales.
Otra de las misiones de Saiz será quitarse de encima el estigma de
Pablo Verani que, aunque es el caudillo más respetado dentro del radicalismo de Río Negro, para la población es un fiel representante de la vieja política. De hecho, Saiz no quiso que el gobernador participara de la campaña electoral pero, en forma inconsulta, Verani decidió mostrarse e, incluso, lanzar extraoficialmente su candidatura para la intendencia de General Roca, que vota autoridades en octubre.
A tal punto está desgastada la imagen del radicalismo rionegrino, que esta vez decidieron presentar una boleta sin la sigla del partido, bajo el nombre
Concertación para el Desarrollo.
La crisis del radicalismo es causa y efecto de la situación provincial, que
acumula una deuda pública de $ 3.200 millones y frondosos incumplimientos con los maestros provinciales. Se suman graves denuncias contra Verani por supuestas irregularidades en la venta de la empresa provincial de energía y presunto cobro de «coimas» en la concesión de los casinos locales.

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