1 de septiembre 2003 - 00:00
Una elección decisiva
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Desde el radicalismo, por caso, aseguran que en realidad el Presidente no ve con malos ojos a Saiz, así como tampoco veía con demasiado entusiasmo al candidato del PJ. «A Soria lo apoyaba Duhalde, no Kirchner», sostienen los radicales.
Otra de las misiones de Saiz será quitarse de encima el estigma de Pablo Verani que, aunque es el caudillo más respetado dentro del radicalismo de Río Negro, para la población es un fiel representante de la vieja política. De hecho, Saiz no quiso que el gobernador participara de la campaña electoral pero, en forma inconsulta, Verani decidió mostrarse e, incluso, lanzar extraoficialmente su candidatura para la intendencia de General Roca, que vota autoridades en octubre.
A tal punto está desgastada la imagen del radicalismo rionegrino, que esta vez decidieron presentar una boleta sin la sigla del partido, bajo el nombre Concertación para el Desarrollo.
La crisis del radicalismo es causa y efecto de la situación provincial, que acumula una deuda pública de $ 3.200 millones y frondosos incumplimientos con los maestros provinciales. Se suman graves denuncias contra Verani por supuestas irregularidades en la venta de la empresa provincial de energía y presunto cobro de «coimas» en la concesión de los casinos locales.




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