9 de diciembre 2003 - 00:00

Villavicencio es más que agua pura

Se trata de una reserva natural famosa por sus saludables aguas de vertientes nacidas del interior de la Cordillera. Las aguas termales de Villavicencio contienen minerales que le dan características únicas y desde hace varias décadas ya es prácticamente una denominación de origen.

Pero Villavicencio no sólo son sus reconocidas aguas, sino que posee atractivos sin igual, ideales para una visita en el día, ya que está cerca de la ciudad capital provincial.

Rica en flora y fauna, Villavicencio se destaca por la belleza paisajística con sus típicos «caracoles», la imponente vista de su mirador natural en el camino a Paramillos desde donde se pueden ver las altas cumbres cordilleranas: el Tupungato, el Mercedario y el Aconcagua. Y pocos saben que en Villavicencio hay un bosque petrificado de araucarias de alto valor paleontológico descubierto por Darwin en 1835.

En definitiva, Villavicencio es un atractivo clásico y justamente por ello es ideal para quien aún no lo conoce y para quien quiere reencontrarse en un rincón especial de la generosa naturaleza.

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