Para San Juan: el nuevo reto de la educación

Anuario 2020

Los ejes del documento "Compromisos para la Educación Argentina" coinciden con los que se propusieron desde la Mesa de Educación en el marco del Acuerdo San Juan.

Hace pocos días se realizó el Foro de Líderes por la Educación donde participaron ministros de Educación del país, investigadores, expertos, gobernadores y funcionarios. Como corolario, el presidente firmó el documento “Compromisos para la Educación Argentina” cuyos ejes coinciden con los que se propusieron desde la Mesa de Educación en el marco del Acuerdo San Juan.

La educación como prioridad, la inclusión educativa, la equidad y la educación para el trabajo fueron parte de las propuestas del Acuerdo San Juan. Esto nos da la enorme satisfacción de saber que los sanjuaninos y sanjuaninas estamos en sintonía con las prioridades planteadas en el todo el país en torno a la educación.

El Acuerdo San Juan fue una concertación convocada por el Gobierno y en la que participaron representantes de 70 sectores de la sociedad, incluidos los referentes de todos los partidos políticos. Lo hicimos para buscar juntos las medidas pospandemia que nos permitan salir rápidamente del atraso en el que el covid-19 deja. Y allí la educación fue tema transversal.

La pandemia instaló una nueva escuela, distinta a la que todos conocemos; una escuela ubicada en un sector de la casa, tras la pantalla de la computadora en el mejor de los casos, o de un celular.

En esta nueva escuela dejó de existir el encuentro con los compañeros, la mirada atenta del profesor o maestro, y en la comunidad educativa se generaron primero sorpresas, luego tristezas y desconciertos y finalmente esperanzas del reencuentro cuando esto sea posible.

La pandemia nos mostró muy claramente que lo normal y cotidiano dejó de serlo, y puso en evidencia que la escuela no sólo es un espacio de aprendizaje, sino que tiene el enorme valor de lo social, es el espacio de encuentro, generador de vínculos, que además aporta sentido de pertenencia.

Y la esperanza y es que pronto recuperemos ese espacio.

Tuve la oportunidad de mencionar en el Foro de Líderes por la Educación que es desde este complejo escenario que teje la pandemia desde donde tenemos que ubicarnos para pensar y proyectar la educación.

Para un sanjuanino es imposible hablar de educación sin mencionar a Sarmiento, él también tuvo que repensar la educación en un ambiente poco favorable, en un territorio con pocas escuelas, y escasos docentes.

También a Sarmiento le tocó, en su momento histórico, pensar la educación y la pensó igualitaria, accesible y generadora de identidad nacional. Educación para crear oportunidades individuales y, sobre todo, la educación como base del proyecto colectivo.

Este pensamiento se concretó en 800 escuelas, en la creación de las escuelas normales para maestros, en la unificación del guardapolvo blanco como interpretación social de la igualdad y en lo más trascendente: la primera Ley de Educación del país que organizó el Sistema Educativo y propuso una educación, gratuita, laica y obligatoria.

Sarmiento le asignó a la educación dos funciones esenciales, y yo diría vitales para a la época: instrucción cívica para construir una Nación e instrucción práctica para forjar trabajadores y construir bienestar.

Hoy, nos toca a nosotros la tarea de repensar el sistema educativo, y en el horizonte aparecen desafíos.

Tenemos que reconocer la complejidad, la diversidad y heterogeneidad de las sociedades actuales para luego avanzar en brindar una oferta educativa aplicable a esta realidad. Esto es un desafío.

La irrupción de la tecnología y la virtualidad tuvieron un efecto multiplicador y hasta democratizador de la oferta educativa y de los canales para acceder a ella. En tal sentido la conectividad y la accesibilidad es otro de los desafíos, porque no todos pudieron ni pueden beneficiarse de ella.

Pensar una educación que garantiza universalidad que crea pertenencia, identidad nacional y cohesión social, en una sociedad diversa, es sin duda otro desafío.

La calidad es un desafío y un compromiso. La calidad es inmanente a la educación porque ésta siempre avanza y se acomoda a los nuevos tiempos, y ese desarrollo debe acompañarse con calidad.

Acá la cuestión pasará por redefinir calidad, por desvincularla de la cantidad de conocimiento acumulados y posiblemente asociarla al dominio de una serie de herramientas que fortalezcan no sólo el saber sino y fundamentalmente el “saber hacer”.

Como dirigente del interior del país no puedo dejar de mencionar que otro desafío en el horizonte de la educación que queremos es fortalecer la mirada federal. Y en esto debo destacar el rol central que cumple el Consejo Federal de Educación como espacio de articulación de las políticas y acciones y como espacio para discutir y acordar una política educativa nacional con las particularidades de cada una de las regiones y realidades que coexisten en nuestro país.

Que el Maestro de América nos inspire en esta tarea de reflexionar sobre el sistema educativo que queremos lograr.

Sus ideas, tan geniales como polémicas, resuenan nítidas en estas paredes y siguen siendo plataforma para soñar un país, más libre justo y desarrollado.

(*) Gobernador de San Juan.

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