8 de diciembre 2020 - 00:00

Se agrava faltante de piezas para producir vehículos

A rodar.jpg

“¿Ves ese sillón? Ahí estuvo sentado hace una semana Lyle Watters”. La frase pertenece a Pablo Di Si, CEO regional de Volkswagen, y fue pronunciada ante este periodista en noviembre de 2019. El lugar era su oficina en la planta de Anchieta, en Sao Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo, en Brasil. La persona a la que aludía era el presidente de Ford Sudamérica, Lyle Watters, y el comentario venía a contrarrestar las versiones que circulaban por entonces sobre las diferencias entre ambas empresas sobre el proyecto Cyclone que se centraba en la producción de una pickup conjunta entre las dos empresas en Argentina. “¿Se va a producir una pickup común en la Argentina?”, fue la pregunta directa en ese momento. El directivo argentino de la marca alemana buscó dar, con la muestra del diálogo fluido que tenía con su par del óvalo, una respuesta. Cinco meses después, en abril de este año, Ámbito dio la primicia de la caída de ese proyecto, en Sudamérica, por decisión de la empresa alemana. El dato sobre lo que dijo Di Si fue consignado en esta columna por aquel entonces y es bueno recordarlo porque hoy cobra gran actualidad. Esta semana, Ford anunció la inversión para la nueva Ranger (ya sin la melliza Amarok) y el presidente de la filial local, Martín Galdeano, aseguró que la salida de VW del proyecto Cyclone no alteró los planes de la renovación de la Ranger, minimizando la decisión de la competencia. De esta manera, la planta argentina logra un horizonte de vida importante, después de un período de incertidumbre, más allá de la tranquilidad que quiso mostrar el directivo. La situación de la compañía en la región no pasa por su mejor momento y eso queda reflejado en lo que sucede en Brasil. En ese país, Ford se encuentra en un proceso de duro ajuste. Acaba de vender una planta de camiones y dejó de producir el Fiesta. Hace pocas semanas implementó un plan de retiro de personal muy fuerte. También en esta columna se viene informando de la inestabilidad de la fábrica de Camaçari, donde se produce la EcoSport y el Ka. Se esperaba que este año se anunciaran inversiones para la renovación de esos modelos pero se postergaron. Esto aumenta las especulaciones. Se teme por la continuidad de ese establecimiento fabril. En los pasillos de Pacheco muchos hablan de un futuro demasiado incierto del otro lado de la frontera. A esto se sumó un mail interno que envío Watters, la semana pasada, en la que revelaba un dato que sintetiza la difícil realidad. Allí se remarcaba que el nivel de ocupación de las plantas es del 40%, dando a entender que es una situación insostenible.

El anuncio de Ford dejó un hecho paradójico. En la misma semana en que oficializaba la inversión de u$s580 millones para fabricar la nueva Ranger tuvo que paralizar la producción de la actual pickup por falta de piezas. Un problema de abastecimiento con el proveedor Faurecia (caños de escape) obligó a paralizar la línea de montaje. No fue la única automotriz que tuvo una semana complicada desde lo logístico. Toyota tenía planeado trabajar durante el fin de semana para cubrir la fuerte demanda de la Hilux pero la demora de un barco obligó a levantar el plan previsto para el sábado y ayer. Eso significó la pérdida de 289 unidades el sábado y 560 el lunes. Hoy, en teoría, volvía a la actividad. Algo parecido sucedió con PSA Groupe (Peugeot-Citröen). Venía avisando al grupo de autopartistas que trabajan bajo el sistema “just in time” que debía suspender procesos por falta de piezas y les recomendaba guardar el stock hasta nuevo aviso, pero el jueves debió parar la producción global porque los faltantes eran generales. Semanas atrás, Volkswagen también tuvo que suspender la actividad durante tres días por problemas similares. La fuerte demanda del mercado interno, alentada por la brecha cambiaria, hace que la producción de los autopartistas locales no den abasto. A eso hay que sumarle los problemas por las trabas a las importaciones (el formulario SIMI no se aprueba con la fluidez que se necesita) y las dificultades de varios autopartistas para acceder a los dólares y pagar insumos y maquinarias importadas. Todo un descalabro que hace que la producción automotriz sea una odisea. Por eso, hay que seguir de cerca lo que pase en los próximos días en materia industrial.

Dejá tu comentario

Te puede interesar