El mercado automotor de China, el más grande del planeta, atraviesa una etapa de fuerte tensión. Ante una agresiva competencia basada en descuentos extremos, las autoridades decidieron intervenir para evitar un deterioro mayor en la rentabilidad del sector. La Administración Estatal de Regulación del Mercado publicó nuevas disposiciones destinadas a fabricantes, distribuidores y proveedores con el objetivo de poner límites a la denominada guerra de precios.
China busca frenar la crisis automotriz tras un desplome del 20% en ventas
El Gobierno local lanzó nuevas normas para impedir que los fabricantes vendan por debajo del costo y evitar mayores pérdidas en la industria. Las ventas de vehículos de pasajeros retrocedieron un 19,5% interanual en enero.
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China es la principal industria automotriz mundial
La normativa establece que las compañías no podrán ofrecer vehículos por debajo del costo de producción con el fin de desplazar competidores o concentrar el mercado. Según el organismo, quienes incumplan estas reglas podrían enfrentar consecuencias legales relevantes. Además, las directrices también apuntan contra prácticas engañosas y acuerdos de precios indebidos entre terminales y proveedores de componentes.
El contexto que motivó estas medidas es un marcado retroceso en la demanda. De acuerdo con la Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM), en enero se comercializaron 1,4 millones de autos de pasajeros, lo que representa una caída interanual del 19,5% y el descenso más pronunciado desde febrero de 2024. La cifra también se ubica muy por debajo de los 2,2 millones de unidades registradas en diciembre.
Impacto económico y presión sobre el sector automotor
La desaceleración responde a varios factores, entre ellos la cautela de los consumidores frente a un escenario económico incierto y la reducción progresiva de incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos. Este contexto generó un exceso de oferta que empujó a las marcas a competir con rebajas agresivas.
Según estimaciones de Li Yanwei, representante de la Asociación de Concesionarios de Automóviles de China, la guerra de precios provocó pérdidas por unos 471.000 millones de yuanes (aproximadamente u$s68.000 millones) en valor de producción durante los últimos tres años.
Las previsiones tampoco son optimistas en el corto plazo. S&P Global Ratings anticipa que las ventas de vehículos ligeros podrían caer hasta un 3% en 2026, reflejando una demanda interna más débil.
Sin embargo, el escenario externo presenta una dinámica distinta. Las exportaciones de autos chinos crecieron un 49% interanual en enero, alcanzando 589.000 unidades, impulsadas por el avance de marcas como BYD, que superó a Tesla como el mayor fabricante de autos eléctricos del mundo.
El propio BYD proyecta vender cerca de 1,3 millones de vehículos en el extranjero en 2026, frente a los 1,05 millones del año anterior, consolidando su expansión global. Los fabricantes chinos están enfocando su estrategia en mercados como Europa y América Latina, donde buscan compensar la debilidad del mercado interno con un fuerte crecimiento exportador.
En este contexto, la intervención del gobierno chino apunta a estabilizar la industria local, evitar una competencia destructiva y preservar el equilibrio de uno de los sectores más estratégicos de su economía.
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