El avance de la movilidad eléctrica ya no es solo una promesa a futuro, sino una realidad con efectos concretos en el ambiente. Una investigación publicada en la revista científica The Lancet Planetary Health reveló que el crecimiento de los autos eléctricos (EV) y los híbridos enchufables (PHEV) está contribuyendo directamente a mejorar la calidad del aire urbano.
Los autos eléctricos y su impacto real en la calidad del aire urbano: qué dicen los científicos
Un estudio científico realizado en California confirmó una reducción medible del dióxido de nitrógeno (NO) en zonas con mayor presencia de vehículos a batería, consolidando el rol de la electrificación como herramienta ambiental.
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El aire urbano comienza a tener una notoria mejoría gracias a los autos eléctricos, según un reciente estudio
El estudio analizó durante cinco años, entre 2019 y 2023, un total de 1.692 vecindarios en California, utilizando el sistema satelital TROPOMI, una herramienta capaz de medir contaminantes atmosféricos desde el espacio. El foco estuvo puesto en el dióxido de nitrógeno (NO), un gas asociado principalmente a los motores de combustión interna y vinculado a enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
La electrificación ya reduce contaminantes medibles
Los resultados fueron contundentes: los niveles de NO descendieron un 1,1% en las zonas donde creció la presencia de vehículos electrificados. Aunque el porcentaje pueda parecer moderado, los investigadores destacaron que se trata de la primera evidencia empírica que vincula directamente el aumento de vehículos eléctricos con una mejora verificable en la calidad del aire.
Durante el período analizado, la proporción de unidades electrificadas pasó del 2% al 5% del parque automotor, con un promedio de 272 nuevos vehículos eléctricos o híbridos enchufables por vecindario. Este crecimiento, aunque gradual, ya está generando efectos positivos en el entorno urbano.
Los especialistas remarcaron que los autos eléctricos, al no emitir gases contaminantes durante su circulación, representan una herramienta clave para reducir la contaminación, especialmente en grandes ciudades con alta densidad vehicular.
Además, las autoridades de California avanzan con políticas aún más ambiciosas, como la prohibición de venta de nuevos autos a combustión a partir de 2035, lo que podría acelerar significativamente la mejora de la calidad del aire en los próximos años.
El estudio refuerza el consenso global: la transición hacia la movilidad eléctrica no solo reduce las emisiones de carbono, sino que ya está generando beneficios tangibles para la salud pública y el ambiente, consolidándose como uno de los pilares de la transformación del transporte a nivel mundial.





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