La empresa Tesla amplió una hora el horario de funcionamiento de sus Robotaxi en Austin, Texas, que ahora pueden realizar viajes hasta las 23 horas. El cambio representa una nueva etapa para el servicio autónomo de la compañía, aunque Elon Musk reconoció que todavía existe un problema que limita su funcionamiento durante la noche.
El empresario explicó que uno de los principales desafíos es conseguir que los vehículos puedan detectar animales pequeños cuando hay poca luz y escaso contraste con el desafío. Como ejemplo, mencionó el caso de "gatitos grises sobre asfalto gris", una situación que puede resultar especialmente difícil para los sistemas basados en cámaras.
Por qué Tesla amplió el horario de sus Robotaxi en Austin
Hasta ahora, el servicio de Robotaxi de Tesla en Austin tenía como límite las 22 horas. La compañía decidió extenderlo una hora y permitir que los vehículos continúen realizando viajes hasta las 23, en una expansión progresiva de las operaciones autónomas.
El cambio puede parecer pequeño, pero resulta relevante para Tesla porque aumenta el período durante el cual sus vehículos deben operar con menor iluminación natural. La conducción nocturna representa uno de los escenarios más exigentes para los sistemas que dependen de cámaras y procesamiento de imágenes.
Musk señaló que la empresa todavía trabaja para resolver determinados problemas de detección durante la noche. El objetivo es que los Robotaxi puedan identificar correctamente objetos y animales que presentan muy poco contraste con el entorno, antes de extender todavía más el horario de funcionamiento.
El problema de los “gatitos grises” que Tesla intenta resolver
El ejemplo utilizado por Musk apunta a una dificultad concreta: un animal pequeño y de color similar al pavimento puede generar una imagen con muy poca información visual. En esas condiciones, el sistema debe interpretar rápidamente una cantidad limitada de datos para determinar si existe un obstáculo delante del vehículo.
Tesla utiliza principalmente cámaras y redes neuronales para sus sistemas de conducción autónoma, a diferencia de otros operadores que incorporan LiDAR. Esta tecnología utiliza pulsos láser para construir una representación tridimensional del entorno y no depende exclusivamente de la iluminación ambiental.
La situación vuelve a poner el foco sobre uno de los desafíos de la conducción autónoma: no alcanza con reconocer automóviles y peatones en condiciones ideales. Los vehículos también deben responder ante escenarios poco frecuentes, como animales pequeños, objetos oscuros o elementos que aparecen repentinamente en una calle con poca iluminación.