Economía

Balanza comercial: superávit de u$s1.744 millones en septiembre

Suman ya 13 los meses con saldo favorable. Advierten que mejora no obedece a cambios estructurales, sino a una coyuntura de caída de la actividad, por el combo devaluación y recesión.

La balanza comercial argentina volvió a registrar un saldo positivo en septiembre, al arrojar un resultado superavitario por u$s1.744 millones, con el cual acumuló así trece meses consecutivos sin déficit, informó ayer el INDEC. Al divulgar el Intercambio Comercial Argentino, el organismo estadístico señaló que en los primeros nueve meses del año, el indicador arrojó un saldo a favor por u$s9.497 millones, por encima del rojo de u$s6.432 millones acumulado en el mismo lapso del 2018. Esta cifra, a su vez, representa el mayor valor desde 2012. En este contexto, el total comerciado entre importaciones y exportaciones aumentó 0,1% interanual a u$s9.748 millones, aunque en relación con agosto se contrajo 2,2%.

En septiembre, las exportaciones aumentaron 14,1% interanual a u$s5.746 millones, ante la suba del 22,3% en las cantidades, ya que los precios cayeron 6,7%. Las ventas de productos primarios treparon 70,2%, ante el buen desempeño que sigue demostrando el campo, con las semillas y frutos oleaginosos, cereales, carnes y despojos comestibles. Más abajo se ubicaron manufacturas de origen industrial (+5,9%), impulsados por productos de las industrias químicas, y aquellas de origen agropecuario (+4,8%). En cambio, las de combustibles y energía cayeron 32,2%. En relación con agosto, las exportaciones subieron 3,2%, y en términos desestacionalizados, 4,2%, mientras que la tendencia-ciclo no presentó cambios.

A su vez, las importaciones cayeron 14,9% a u$s4.002 millones por una merma del 8,3% en las cantidades y del 7,2% en los precios. Las compras de combustibles y lubricantes cayeron 33,6%, seguidas por las de las de automotores de pasajeros (-30%), bienes de capital (-18,6%), bienes de consumo (-17,4%), bienes intermedios (-9,1%) y las de piezas y accesorios para bienes de capital (-4,1%). En comparación con el mes anterior, las importaciones disminuyeron 9% y en términos desestacionalizados y de tendencia-ciclo cayeron 1,8% y 0,3%, respectivamente.

El buen avance de las exportaciones, y la caída de las importaciones, se da en un contexto recesivo, producto de las diversas devaluaciones registradas desde mediados del año pasado, que permitieron una mejora en el tipo de cambio real y de las elevadas tasas de interés, que a su vez son consecuencia de la constante depreciación del peso. Además, el campo viene presentando mejoras con respecto al año anterior, considerando que en 2018 estuvo expuesto a la sequía. Una de las variables que podría complicar la evolución de la balanza comercial son los controles cambiarios anunciados por el Banco Central, sumado a la imposición por parte de la autoridad monetaria a los agroexportadores a liquidar las divisas en un plazo no mayor a cinco días hábiles posterior al cobro. Durante el mes se registró una caída en los términos de intercambio, dado que, de haber prevalecido los precios de septiembre del 2018, el superávit hubiera sido de u$s1.848 millones.

La consultora ACM destacó que “el mejoramiento del saldo comercial no se adjudica a un cambio estructural en la capacidad exportable del país sino a una caída de la actividad, lo cual invita a pensar la dinámica futura ante eventuales repuntes de la actividad”. Y alertó con respecto a las revisiones a la baja en el PBI de Brasil, el principal socio comercial del país. “Nuevos datos prevén bajo crecimiento (por debajo del 1%) para todo el 2019, información que está siendo reflejado en la caída interanual del 10,9% de las exportaciones argentinas a dicho país”, sostuvo. Y para el año que viene, estimó que, “dada la elasticidad de las exportaciones argentinas al crecimiento mundial y las continuas revisiones a la baja del mismo, sumado a posibles escaladas en la guerra comercial protagonizada por EE.UU. y China, los malos datos y las grandes chances que existen de un retorno de las retenciones a las exportaciones, existen suficientes contingencias como para evaluar escenarios en lo que es probable una desaceleración en el crecimiento de volumen exportable del país. Por otro lado, “una eventual apreciación cambiaria, dado el actual control de cambios, podría alterar la dinámica actual de las importaciones en caso de no existir una profundización del mismo hacia las empresas importadoras”, agregó. Esto pone en riesgo la capacidad argentina para generar sucesivos superávits comerciales, una de las condiciones necesarias, aunque no suficientes, para el repago de la deuda externa.

Por su parte, la consultora ABECEB destacó que “el año cerraría con un superávit de aproximadamente u$s13.800 millones, lo que representa un 3,2% del PBI”. De esta manera, se revertiría “con creces el déficit de u$s3.701 millones del año pasado”, agregó. Y estimó para el año que viene “que el saldo a favor de nuestro país será aún mayor, en el orden de los u$s17.300 millones (4,1% del PBI).

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