Hoy a las 20 en El Tinglado (Mario Bravo 948) se estrenará “Mármol”, drama de la irlandesa Marina Carr con dirección y adaptación de Oscar Barney Finn. La obra será interpretada por Cecilia Chiarandini (también responsable de la traducción), Diego Mariani, Pablo Mariuzzi y Alexia Moyano.
Barney Finn: un examen de la crisis en los afectos
El director estrena hoy “Mármol”, de la autora irlandesa Marina Carr,
con Cecilia Chiarandini, Diego Mariani, Pablo Mariuzzi y Alexia Moyano.
-
Se entregaron los premios ACE en una noche que batalló a favor de la cultura
-
Se estrena "Desde el jardín": no vemos a los otros como son, los vemos como somos
Mármol. Alexia Moyano, Diego Mariani, Oscar Barney Finn, Cecilia Chiarandini y Pablo Mariuzzi.
“En los últimos años, entre mis varios viajes a Irlanda en busca de mis ancestros, fui tomando contacto con su teatro más reciente, tan distinto del tradicional”, dice Barney Finn en diálogo con este diario. “Hace tiermpo, el entonces Ministro de Cultura y hoy presidente, Michael Higgins, vino a Buenos Aires y tuvimos una entrevista. Es un hombre que hizo mucho por el teatro y el cine de su país, su esposa además es actriz. La última vez que viajé, siendo él ya presidente, tuvimos otro encuentro, y yo fui descubriendo ese movimiento tan vital del nuevo teatro irlandés, que se vio favorecido por el cambio económico que hubo a partir de los 90, movimiento que se conoce como el Celtic Tiger.
Periodista: ¿En qué consisten las diferencias entre esas generaciones de dramaturgos?
Oscar Barney Finn: Los nuevos autores se apartan del teatro irlandés tradicional, como el de John Synge o Brendan Behan, de esa imagen entre idílica y paradisíaca que es un poco la que retrató John Ford en la película “El hombre quieto”. Hubo un representante de la generación intermedia, Brian Friel, autor de “Dancing at Lughnasa” sobre la que se hizo la película con Meryl Streep “Bailando entre sueños”; todo eso dio lugar a una movida que dejó de limitarse a Dublin y pegó un salto interesante hacia Londres, y desde allí a Broadway. Una de las veces que viajé fui hasta Galway, porque allí está el Druid Theater, que fue donde se creó por primera vez “La reina de la belleza”, la obra de Martin McDonagh que yo dirigí en Buenos Aires con Marta Lubos, Pablo Mariuzzi y Cecilia Chiarandini. Ese fue el punto de partida; ya entonces sobresalían Marina Carr con McDonagh como dos renovadores del lenguaje y las tradiciones. El actual teatro deconstruye ese pasado del que hablábamos antes, al igual que algunas de sus instituciones, como la familia, la iglesia.
P.: Hablemos de Marina Carr, la autora de “Mármol”.
O.B.F.: Es una mujer de una gran formación, académica, cuyas obras se representan con frecuencia en Londres, al igual que en el Abbey Theatre de Dublin. Desde los 90 está desarrollando su actividad. Y una de las cosas que más le molestan es que se la enrole, últimamente, en la corriente feminista, en lugar de considerársela una escritora que siempre se ha ocupado de los temas de la mujer. Además, sostiene que esos cambios que hoy tanto se pregonan van a tardar mucho en hacer carne en la sociedad.
P.: ¿Y cómo llegó a su teatro?
O.B.F.: Antes de la pandemia, cuando habíamos repuesto “La reina de la belleza”, yo ya estaba con la idea de hacer una obra suya, pero la primera que se me ocurrió fue “Mujer y espantapájaros”, la historia de una mujer moribunda que se encuentra frente a un espantapájaros, frente a su cama, que es como la Muerte disfrazada. Yo deseaba volver a trabajar con Marta Lubos, que también fue protagonista de “El diccionario”, pero la pandemia nos condicionó. A Marta le costaba encarar el tema de la muerte después de la pandemia, y debo reconocer que también a mí. Me parecía demasiado, también para el público. No es que quisiera hacer una comedia musical, pero sí otra cosa.
P.: Entonces optó por “Mármol”.
O.B.F.: Exactamente, y la autora fue comprensiva porque los derechos de “Mujer y espantapájaros” ya estaban comprados, pero hicimos un enroque con “Mármol”.
P.: Que se ocupa de la historia de dos matrimonios, y de fantasías entrecruzadas.
O.B.F.: Marina Carr sostiene que la vida es un trauma, y nosotros somos sobrevivientes de ese trauma sin saber cómo va a ser la salida de este mundo. Ella, que ha estudiado a profundidad el teatro griego, y que se inspira habitualmente en él, sobre todo en sus personajes femeninos, lleva a los cuatro protagonistas de “Mármol”a entrecruzar sus vidas y dirigirse a un punto sin retorno, a un vacío. Se vale de ellos para hablarnos de la crisis de la mediana edad. Ella escribió esta obra porque la actriz Fiona Shaw, que fue la protagonista de “Mujer y espantapájaros”, le relató la historia de un hombre que le contaba a un amigo que había soñado con la mujer de ese amigo. Y a su vez a éste, cuando llega a su hogar, su mujer le cuenta que soñó con su amigo, Marina se dio cuenta enseguida de que ese era el punto de partida de una obra, y es así como empieza. “Mármol” está estructurada en tres escenas que van mostrando alternativamente a esos dos matrimonios, y cómo ese sueño incide en sus vidas y pone en evidencia sus crisis. La obra habla de la pérdida de los sentimientos, del amor.
P.: ¿Cuál es la explicación del título?
O.B.F.: Porque el primer hombre le dice que, cuando soñó con su mujer, estaban en un cuarto revestido de mármol, y lo mismo repite más tarde la mujer.
P.: ¿Cómo encaró la puesta?
O.B.F.: Justamente, esta estructura me dio la posibilidad de trabajar en un espacio más libre, más experimental, sin carga de escenografías pesadas. Es una búsqueda nueva para mí.



Dejá tu comentario