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Bolsonaro, a punto de lograr su mayor éxito: la reforma previsional

La medida ordena uno de los regímenes jubilatorios más generosos del mundo, responsable de un déficit de 5,5% del PBI. Impone edades mínimas de 65 años para los hombres y 62 para las mujeres.

Brasilia - La Cámara de Diputados de Brasil se encaminaba al cierre de esta edición a concederle al presidente, Jair Bolsonaro, su principal triunfo político: la aprobación en primera lectura de la reforma previsional, considerada la más importante por la comunidad de negocios del país y clave para la solidez fiscal futura.

Los diputados debatían anoche el proyecto que, por implicar una enmienda constitucional, necesita dos votaciones en cada cámara con una mayoría calificada de tres quintos.

En el caso de la Cámara baja, eso implica 308 a favor de la norma, un número que, según proyecciones de prensa, estaba garantizado porque las voluntades afirmativas ascendían a al menos 313.

Se espera que Diputados realice las dos votaciones antes del mañana y que el texto sea girado al Senado, que lo tratará luego del receso legislativo que comienza en jueves 18.

Sin embargo, analistas seguían con cuidado el tratamiento de las numerosas enmiendas que se discutirán, que pueden diluir en alguna medida los ahorros futuros que logrará la reforma jubilatoria.

Bolsonaro

El Gobierno de Bolsonaro quiere avanzar de ese modo hacia el equilibrio fiscal y, con ello, reducir el costo financiero de la abultada deuda pública del país, una de las principales acechanzas.

En medio del optimismo del mercado financiero, el presidente de la Cámara de Diputados, el conservador Rodrigo Maia, declaró estar “confiado” en que el proyecto será votado afirmativamente.

Al ser preguntado sobre las perspectivas de su proyecto de reforma, el presidente Bolsonaro dijo: “¡Victoria!”.

En tanto, su jefe de Gabinete, Onyx Lorenzoni, dijo que el Gobierno cuenta ya con los apoyos suficientes para lograr la aprobación y habló incluso de una mayoría de 330 votos.

Maia inició la sesión poco antes de las 12 hora local con la presencia de 509 diputados, sobre un total de 513 congresistas.

La discusión sobre la reforma se destrabó en los últimos días y el texto final asegura un ahorro de un billón de reales (más de 250.000 millones de dólares) en diez años, instaurando una edad mínima de retiro (62 años para las mujeres y 65 para los hombres) con un tiempo de contribución de 40 años para gozar del beneficio completo.

Algunas enmiendas de último momento podrían rebajar el tiempo de contribución de las mujeres a 35 años.

Brasil es uno de los pocos países que no exigen una edad mínima para el retiro laboral. El régimen actual permite jubilarse a las mujeres que realizaron contribuciones al sistema durante 30 años y a los hombres que lo hicieron durante 35, sin una edad mínima, aunque el monto del beneficio mejora para quienes prolongan su vida laboral.

En 2018, el déficit de las cajas de jubilaciones (públicas y privadas, de estados y municipios y de los militares) sumó 362.000 millones de reales (casi 100.000 millones de dólares al cambio promedio de 2018), equivalentes al 5,5% del PBI. En 2011, el mismo representaba 2,1% del Producto, lo que ilustra la tendencia preocupante del rojo del sistema jubilatorio.

El ministro de Hacienda, el ultraliberal Paulo Guedes, afirmó que las perspectivas de crecimiento e inflación de los próximos años dependerán del cierre de la enorme brecha presupuestaria creada por el generoso sistema de pensiones.

La necesidad de la reforma en un país que experimenta un rápido proceso de envejecimiento es aceptada incluso por legisladores de centro y centroizquierda, que denuncian sin embargo, entre varios puntos, la elevación de los años necesarios de cotización en un país donde uno de cuatro trabajadores del sector privado pertenece al sector informal, según datos oficiales.

Agencias AFP, Reuters y ANSA,

y Ámbito Financiero

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