Carne: nuevo año para mejorar la producción
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La actividad ganadera estuvo en la mira durante todo el año que termina.
El vacuno lo tiene o lo tenía, ¿y por eso se lo atacamos? Los sustitutos deben desarrollarse y potenciarse para un equilibrio en la dieta; al agredir arteramente e intervenir la ganadería, ésta se hace ficticiamente más accesible, no se desarrollan los sustitutos y se acelera peligrosamente el achicamiento del bovino en la Argentina.
Aumentar las retenciones y usar eso como caballito de batalla no parece el camino indicado. Pasa con el sector ganadero y se reitera en los granos y oleaginosas con amenazas de aumentos todos los días. Otro error. ¡No es ése el camino!
La devolución de los reintegros a las exportaciones tampoco puede omitirse. Pero lo que supera todos los análisis y matices es haber suspendido las exportaciones de carne vacuna y luego cuotificarlas. Esto no tiene parangón en el mundo. Nosotros, productores, invertimos en genética, teniendo las mejores razas hoy en el mundo acá en nuestro país para producir carne. Combatimos la aftosa gastando también sumas millonarias.
No tenemos vaca loca, siendo la Argentina catalogada internacionalmente como el país más seguro ante este flagelo. Nuestro país cuenta con plantas frigoríficas modelo, que no pueden operar a pleno al tener el circuito comercial paralizado o a media máquina.
Es necesario que se comprenda esto y se devuelva la confianza a los que todavía conservamos el sentimiento de la producción. Que se convierta en negocio no es un pecado. Sacrilegio es no comprenderlo.Un país en democracia debe actuar como tal en todo sentido. No en forma dictatorial ni intervencionista. Esperamos de corazón que en el año que está llegando se terminen estos tiras y aflojes que lo único que logran es retroceso.
Se necesita imperiosamenteun Ministerio de Agricultura y Ganadería que esté a la altura de las circunstancias y se encuentre siempre sentado a la mesa, escuchando en tiempo y forma. No confrontando. Que a un sector le vaya bien debe ser una bendición, no un problema. Hay que buscar que a todos les vaya mejor.
Esto se logra potenciando la locomotora, no poniendo barreras. El mundo nos llama demandando nuestro producto carne vacuna. Hacer oídos sordos a ello poniendo cupos, cuotas, etc. es inadmisible. ¿Hasta cuándo seguiremos desperdiciando oportunidades y beneficiando a nuestros competidores? El crecimiento se logra sólo en paz, con equilibrio, en armonía. La oferta crecerá sólo si sabe que podrá operar libremente. Sin certezas será difícil o imposible el salto deseado. Al ser hombres de campo, nos parece oportuna una última reflexión con una gran verdad criolla: «Vaca que cambia querencia se atrasa en la parición».
Si lo que necesitamos son terneros y producción, es hora que le demos el lugar que merece a este noble animal y a los que todavía apostamos y creemos en él.



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