Carne: nuevo año para mejorar la producción

Campo

Este 2006 que se va debe servirnos a todos para reflexionar y pensar en positivo. Sin revanchas. Aprender de los errores cometidos es vital para todos, pues nadie está en una isla inmune. No hacerlo nos condenará al desmantelamiento del sector productivo sin distinción de clases. Es hora de ser escuchados.

Basta de distracciones u omisiones.

Deben terminar los claros y oscuros o morenos en los diálogos con el gobierno. Esto no le hace bien a ningún habitante del país y logra sólo desánimo o temor.

Todos sabemos o deberíamos saber que la actividad ganadera es de mediano a largo plazo. Los cambios abruptos sobre la marcha lo único que logran es parar el crecimiento y el desarrollo del sector. Hacer un ejercicio de memoria puede ser útil para todos y muy necesario para quienes nos gobiernan.

La Resolución 645, con sus distintas modificaciones en el peso de la faena, llevó a la confusión y logró perjudicar a las dos puntas de la cadena, nosotros productores y nosotros consumidores. Como verán, somos los únicos que perdimos por partida doble. Evidentemente alguien o algunos ganaron por tres o por cuatro. ¡Todos saben que nosotros no! Esas desprolijidades las seguimos sufriendo, con modificaciones temporarias o supuestas. Es hora de hechos concretos. Resulta inaudito seguir soportando estas impericias. El crecimiento del sector de ganados y carnes se logrará sólo con estabilidad y reglas de juego claras. Lo dijimos infinidad de veces, lo reiteramos en este final del año, con la esperanza que en el próximo 2007 se concrete.

Los mercados fueron arteramente agredidos y desvirtuados. Desconocer esto nos conducirá al achicamiento y al empobrecimiento sin retorno. Es fundamental respetar la oferta y la demanda. No al apriete mafioso, ni a la adjudicación perversa y/o devolución de favores de ciertos proveedores y/o contratistas del Estado. Tengamos presente que el ovino tuvo un mercado de referencia, el de Avellaneda, y éste desapareció. ¿Adónde está el ovino? El porcino, sin mercado, tampoco tiene rumbo.

El vacuno lo tiene o lo tenía, ¿y por eso se lo atacamos? Los sustitutos deben desarrollarse y potenciarse para un equilibrio en la dieta; al agredir arteramente e intervenir la ganadería, ésta se hace ficticiamente más accesible, no se desarrollan los sustitutos y se acelera peligrosamente el achicamiento del bovino en la Argentina.

  • Confianza

    Aumentar las retenciones y usar eso como caballito de batalla no parece el camino indicado. Pasa con el sector ganadero y se reitera en los granos y oleaginosas con amenazas de aumentos todos los días. Otro error. ¡No es ése el camino!

    La devolución de los reintegros a las exportaciones tampoco puede omitirse. Pero lo que supera todos los análisis y matices es haber suspendido las exportaciones de carne vacuna y luego cuotificarlas. Esto no tiene parangón en el mundo. Nosotros, productores, invertimos en genética, teniendo las mejores razas hoy en el mundo acá en nuestro país para producir carne. Combatimos la aftosa gastando también sumas millonarias.

    No tenemos vaca loca, siendo la Argentina catalogada internacionalmente como el país más seguro ante este flagelo. Nuestro país cuenta con plantas frigoríficas modelo, que no pueden operar a pleno al tener el circuito comercial paralizado o a media máquina.

    Es necesario que se comprenda esto y se devuelva la confianza a los que todavía conservamos el sentimiento de la producción. Que se convierta en negocio no es un pecado. Sacrilegio es no comprenderlo.Un país en democracia debe actuar como tal en todo sentido. No en forma dictatorial ni intervencionista. Esperamos de corazón que en el año que está llegando se terminen estos tiras y aflojes que lo único que logran es retroceso.

    Se necesita imperiosamenteun Ministerio de Agricultura y Ganadería que esté a la altura de las circunstancias y se encuentre siempre sentado a la mesa, escuchando en tiempo y forma. No confrontando. Que a un sector le vaya bien debe ser una bendición, no un problema. Hay que buscar que a todos les vaya mejor.

    Esto se logra potenciando la locomotora, no poniendo barreras. El mundo nos llama demandando nuestro producto carne vacuna. Hacer oídos sordos a ello poniendo cupos, cuotas, etc. es inadmisible. ¿Hasta cuándo seguiremos desperdiciando oportunidades y beneficiando a nuestros competidores? El crecimiento se logra sólo en paz, con equilibrio, en armonía. La oferta crecerá sólo si sabe que podrá operar libremente. Sin certezas será difícil o imposible el salto deseado. Al ser hombres de campo, nos parece oportuna una última reflexión con una gran verdad criolla: «Vaca que cambia querencia se atrasa en la parición».

    Si lo que necesitamos son terneros y producción, es hora que le demos el lugar que merece a este noble animal y a los que todavía apostamos y creemos en él.
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