La campaña gruesa 2025/26 entró en una zona decisiva con una señal clara de alerta: la producción de maíz se ajustó a la baja en 1 millón de toneladas, como consecuencia directa del déficit hídrico y de las altas temperaturas que marcaron enero y el inicio de febrero. El recorte, informado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, llevó la proyección nacional del cereal a 57 millones de toneladas, confirmando que el impacto climático ya dejó huella en los números finales del ciclo.
Con lluvias desparejas, el maíz pierde 1 millón de toneladas y la soja entra en zona crítica
La falta de lluvias obligó a recortar la producción de maíz, mientras soja y girasol muestran realidades dispares y el pronóstico climático sigue siendo determinante.
-
Proyectan una cosecha récord de maíz: alcanzaría las 62 millones de toneladas, 24% por encima de 2024
-
El clima achica el margen y pone a prueba a la campaña agrícola
El recorte, informado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, llevó la proyección nacional del cereal a 57 millones de toneladas.
El ajuste no sorprende a los técnicos. En distintas regiones productivas, especialmente en el centro y norte del área agrícola, el maíz, en particular los planteos tardíos y de segunda, atravesó el período crítico con reservas de humedad limitadas. Según el último relevamiento, ya comenzó la cosecha de maíz temprano con rindes moderados, mientras que los lotes que dependen de lluvias tardías quedaron expuestos a mayores pérdidas potenciales.
En paralelo, el panorama para los otros cultivos de la gruesa muestra contrastes. La soja enfrenta una caída en su condición general, con un retroceso tanto en el estado Normal/Bueno como en la condición hídrica Adecuada/Óptima, mientras que el girasol se consolida como el cultivo más firme de la campaña, con rindes elevados y un avance de cosecha adelantado respecto del promedio histórico.
Soja y girasol: contrastes marcados y expectativas abiertas
En soja, el panorama es más complejo. A nivel nacional, finalizó la siembra, pero la condición del cultivo se deterioró durante enero. El informe PAS indica que la condición Normal/Buena cayó 8,6 puntos porcentuales, mientras que la condición hídrica Adecuada/Óptima retrocedió 5,6 puntos. Además, casi un tercio del área atraviesa el período crítico, lo que vuelve determinante el comportamiento del clima en las próximas semanas.
El GEA profundiza ese diagnóstico en la región núcleo. Allí, la soja de primera muestra pérdidas de entre 20% y 40% del potencial en las zonas más afectadas por la sequía, con lotes que no lograron cerrar el entresurco y comenzaron a evidenciar problemas en el llenado de granos. En soja de segunda, el impacto es aún mayor: ya se perdió más del 30% del potencial productivo en los cuadros más comprometidos, y técnicos advierten que, sin lluvias oportunas, algunos lotes podrían directamente perderse.
El GEA profundiza ese diagnóstico en la región núcleo. Allí, la soja de primera muestra pérdidas de entre 20% y 40% del potencial en las zonas más afectadas por la sequía, con lotes que no lograron cerrar el entresurco y comenzaron a evidenciar problemas en el llenado de granos. En soja de segunda, el impacto es aún mayor: ya se perdió más del 30% del potencial productivo en los cuadros más comprometidos, y técnicos advierten que, sin lluvias oportunas, algunos lotes podrían directamente perderse.
Perspectivas climáticas: lluvias desparejas y alivio térmico parcial
El factor decisivo hacia adelante seguirá siendo el clima. El último informe de Perspectivas Agroclimáticas de la Bolsa de Cereales anticipa un escenario de temperaturas elevadas, con máximas superiores a 35°C en amplias zonas del norte y centro del país, acompañadas por lluvias muy desparejas, con focos de registros abundantes pero grandes áreas que recibirán aportes insuficientes.
Hacia el cierre del período analizado, se prevé el ingreso de una masa de aire más fresco, que provocará un descenso térmico generalizado, aunque sin garantizar precipitaciones generalizadas. Para los cultivos de soja y maíz tardío, las próximas lluvias serán determinantes para frenar la caída del potencial y definir el rinde final, especialmente en las regiones que arrastran déficits acumulados desde enero.
Con este escenario, la campaña 2025/26 se encamina a un cierre marcado por mayor volatilidad productiva, donde el ajuste de 1 millón de toneladas de maíz aparece como la primera confirmación concreta del costo que dejó el clima. El desempeño final de la soja y la consolidación del girasol terminarán de definir el balance de una gruesa atravesada por contrastes, con un ojo puesto en los mapas de lluvia y otro en la calculadora de rindes.
- Temas
- Maíz
- Soja
- Producción Agrícola





Dejá tu comentario