La crisis de Bioceres continúa sumando capítulos y deja al descubierto un escenario cada vez más complejo. Mientras la acción de Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX) intenta estabilizarse en Wall Street tras tocar mínimos históricos, la situación de Bioceres S.A., la empresa argentina que dio origen al grupo, se deteriora aceleradamente, con embargos judiciales, falta de liquidez y un proceso concursal en marcha.
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Dos Bioceres y una crisis: la firma local avanza hacia la quiebra mientras la acción toca mínimos históricos
Con la acción en u$s0,61 y una fuerte fragmentación societaria, el grupo biotecnológico atraviesa un momento crítico. El contraste entre la empresa que cotiza en Estados Unidos y Bioceres S.A., hoy en default, marca el centro del conflicto.
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BIOX que cotiza en el Nasdaq llegó a tener un valor de mercado de alrededor de u$s900 millones.
Este miércoles, el papel de BIOX cotizaba en torno a u$s0,61, con una suba diaria del 5,24%, un rebote técnico que llega luego de una caída acumulada superior al 90% respecto de los máximos registrados entre 2021 y 2022. Aun con esa recuperación puntual, la acción permanece en zona de penny stock, la categoría que agrupa a los títulos que cotizan por debajo de un dólar en el mercado estadounidense, una condición que suele implicar menor liquidez, mayor volatilidad y la salida de inversores institucionales.
Dos Bioceres: la empresa que cotiza y la sociedad en default
La situación de BIOX contrasta con la de Bioceres S.A., la firma rosarina que fue durante años la cabeza del grupo y que entró en default a mediados de 2025 con una deuda estimada en torno a los u$s58 millones. La empresa acumuló pagarés bursátiles impagos y, hacia fines del año pasado, pidió la apertura del concurso de acreedores, un proceso que no alcanza a la compañía que cotiza en Wall Street ni a otras unidades operativas del ecosistema Bioceres, como Rizobacter.
En los últimos días, un episodio judicial volvió a poner el foco sobre la fragilidad financiera de la sociedad argentina. A partir del reclamo de un acreedor por un pagaré impago de u$s106.417, la Justicia ordenó el embargo de las cuentas bancarias de Bioceres S.A. en entidades como Santander, BBVA, Mariva y Supervielle. Las respuestas de los bancos fueron elocuentes: la empresa tenía apenas $550.000 disponibles en total.
Según las actuaciones judiciales, Supervielle y Mariva informaron que no había saldo en las cuentas, mientras que Santander retuvo $812 y u$s34, y el BBVA $498.040. Al mismo tiempo, los registros del Banco Central muestran que Bioceres S.A. mantiene una deuda de $7.151 millones con Santander, clasificada en categoría 3 (“con problemas”), y otros $15 millones con BBVA.
Frente a ese escenario, los socios de Bioceres S.A. resolvieron el 20 de enero avanzar con el pedido de quiebra, luego de que el grupo decidiera el año pasado desprenderse de esa sociedad, concentrando allí los pasivos y dejándola sin activos operativos relevantes. La maniobra buscó aislar a Bioceres Crop Solutions y al negocio industrial de los problemas financieros locales, pero abrió un frente de conflicto con inversores que habían comprado instrumentos de deuda de la firma argentina bajo el paraguas del grupo.
Mientras BIOX intenta sostener su cotización en el Nasdaq y evitar una salida forzada del mercado, Bioceres S.A. transita un camino judicial incierto. La fractura entre ambas realidades resume el momento que atraviesa uno de los proyectos más emblemáticos de la biotecnología argentina, hoy atrapado entre la presión financiera local y la desconfianza creciente del mercado internacional.




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