5 de febrero 2026 - 15:22

Bodegas Bianchi pide tiempo a acreedores y activa una reestructuración tras acumular cheques rechazados y deudas millonarias

La empresa busca reperfilar su pasivo y evitar un desenlace judicial en medio de la peor crisis del vino en años. La intervención de garantes para cubrir deuda y el antecedente reciente de Norton elevan la preocupación en todo el sector.

La firma designó a Southern Cone Partners y Ernst & Young (EY) como asesores financieros, mientras que el estudio jurídico Beccar Varela estará a cargo del diseño legal de la reestructuración.

La firma designó a Southern Cone Partners y Ernst & Young (EY) como asesores financieros, mientras que el estudio jurídico Beccar Varela estará a cargo del diseño legal de la reestructuración.

La histórica Bodegas Bianchi inició un proceso formal de reestructuración financiera para evitar un desenlace más crítico, como el concurso preventivo que ya afectó a otras empresas del sector. La compañía mendocina confirmó que contrató asesores financieros y legales y abrió negociaciones con acreedores en busca de un período de gracia que le permita ordenar sus pasivos y estabilizar su operación.

La decisión fue informada a la Comisión Nacional de Valores (CNV), donde la empresa comunicó que avanzará en un proceso de reperfilamiento de deuda, con el objetivo de preservar la continuidad del negocio y evitar una escalada del deterioro financiero. Como parte de ese plan, designó a Southern Cone Partners y Ernst & Young (EY) como asesores financieros, mientras que el estudio jurídico Beccar Varela estará a cargo del diseño legal de la reestructuración.

El movimiento refleja la delicada situación que atraviesa la compañía. Según los últimos registros del Banco Central, Bodegas Bianchi acumula más de 100 cheques rechazados por un monto superior a los $1.200 millones, mientras que su deuda total asciende a más de $17.800 millones, con exposición a bancos públicos y privados.

En paralelo, la empresa inició conversaciones con acreedores financieros y comerciales para acordar un período de gracia, una herramienta que permite suspender o reprogramar vencimientos mientras se negocian nuevas condiciones de pago.

El objetivo es claro: evitar una cesación de pagos generalizada y, sobre todo, no repetir el camino de Bodega Norton, que a fines del año pasado se presentó en concurso preventivo con pasivos superiores a u$s30 millones, tras un deterioro similar en su flujo financiero.

La presión financiera y el rol de los garantes

La señal más concreta del deterioro reciente es que las entidades de garantía debieron intervenir para cubrir compromisos financieros que vencen en febrero. La empresa informó que el pago de la última cuota de capital de sus Obligaciones Negociables PyME, por un valor de u$s801.001,75, equivalente a más de $1.156 millones, será afrontado por los garantes, de acuerdo con las condiciones de la emisión.

Este tipo de esquemas, donde los garantes deben intervenir para asegurar el pago, suele aparecer cuando las compañías enfrentan restricciones severas de liquidez y buscan ganar tiempo para renegociar sus pasivos.

En el caso de Bianchi, la presión financiera no es nueva. Durante el último año, la compañía ya había recurrido a medidas extraordinarias, como la venta de una finca histórica en San Rafael por unos u$s10 millones, uno de los activos más emblemáticos vinculados a los orígenes de la empresa. La operación permitió aliviar compromisos inmediatos, pero no alcanzó para revertir el deterioro estructural de su flujo de fondos.

Fundada en 1928, la bodega es una de las marcas más tradicionales del vino argentino, con fuerte presencia en el mercado interno y exportaciones a decenas de países. Su situación es seguida de cerca por todo el sector, ya que funciona como un termómetro de la salud financiera de la industria.

Una crisis estructural que golpea a toda la industria

El caso de Bodegas Bianchi se produce en medio de una crisis profunda del negocio vitivinícola, afectado por una combinación de caída del consumo, pérdida de competitividad y aumento sostenido de los costos.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el consumo interno de vino cayó 22,6% en los últimos cinco años, y solo en 2025 registró una nueva baja cercana al 3%. El mercado local, que supo absorber más de 10 millones de hectolitros anuales, hoy apenas ronda los 7,4 millones, reflejando un cambio estructural en los hábitos de consumo y el poder adquisitivo.

Las exportaciones, históricamente el sostén del crecimiento del sector, tampoco logran compensar esa caída. Los precios internacionales de los vinos varietales acumulan un retroceso cercano al 30% en dólares constantes desde 2013, mientras que los costos operativos, especialmente en energía, logística e insumos, se mantienen elevados.

Un informe reciente del IERAL de la Fundación Mediterránea describió la situación como una “tormenta perfecta”, caracterizada por exceso de stocks, caída de la rentabilidad y abandono de viñedos. Los inventarios pasaron de representar cuatro meses de consumo a casi siete, lo que genera un excedente que empuja los precios hacia abajo y reduce la rentabilidad de toda la cadena.

vinos bodegas degustacion cata 1200.jpg
El deterioro financiero de Bodegas Bianchi se produce pocos meses después del colapso de Bodega Norton, otra de las grandes referencias de la industria.

El deterioro financiero de Bodegas Bianchi se produce pocos meses después del colapso de Bodega Norton, otra de las grandes referencias de la industria.

Evitar el efecto Norton y ganar tiempo

En este contexto, el proceso iniciado por Bodegas Bianchi apunta a evitar un desenlace como el de Norton, cuya presentación en concurso preventivo marcó un punto de inflexión en el sector.

La estrategia de la empresa busca ganar tiempo para estabilizar su caja, renegociar sus compromisos y recuperar previsibilidad operativa. La contratación de asesores especializados y el inicio de negociaciones con acreedores forman parte de un esquema clásico de reestructuración que apunta a evitar escenarios judiciales más complejos.

Sin embargo, el resultado del proceso dependerá de su capacidad para recomponer el flujo de fondos en un mercado que cambió profundamente. La combinación de consumo en baja, presión de costos y mayor competencia redujo los márgenes incluso para empresas con trayectoria consolidada.

En el sector reconocen que el caso de Bodegas Bianchi será una señal clave para medir el alcance real de la crisis. Si logra estabilizar su situación, podría marcar un camino de reestructuración ordenada para otras compañías. Si no, el riesgo de nuevos concursos preventivos dentro de la industria dejará de ser una hipótesis para convertirse en una realidad más extendida.

Dejá tu comentario

Te puede interesar