30 de enero 2026 - 16:33

El clima achica el margen y pone a prueba a la campaña agrícola

La región núcleo acumuló solo el 35% de las lluvias normales en enero y la soja de primera ya muestra recortes de hasta 50% en zonas puntuales, mientras el maíz tardío entra en fase crítica.

La soja de primera atraviesa su ventana más determinante para la definición de rindes.

La soja de primera atraviesa su ventana más determinante para la definición de rindes.

La campaña agrícola 2025/26 avanza por su tramo más sensible con el clima como principal variable de ajuste. Con la siembra prácticamente concluida y los cultivos de soja y maíz transitando etapas decisivas, los últimos informes técnicos confirman un escenario de déficit hídrico marcado en la región núcleo, altas temperaturas y lluvias que, aun cuando aparecen en el radar, lo hacen de manera irregular y con bajo impacto sobre los perfiles de suelo.

El informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a través de la red GEA, es contundente: enero cerró con 66% menos de lluvias que el promedio histórico en la región núcleo. Mientras que en un enero normal se registran entre 100 y 120 milímetros, este año los acumulados promediaron apenas 38 mm, con fuertes contrastes internos. De las 36 estaciones meteorológicas relevadas, solo una alcanzó la media histórica. En el extremo opuesto, localidades como Álvarez, Pujato o Maggiolo no superaron los 10 mm en todo el mes.

La consecuencia directa es una foto de reservas hídricas deteriorada. Según GEA, “la sequía se profundiza, con la mitad del área bajo esta condición, especialmente en la franja central de la región núcleo”, mientras que el resto presenta escasez hídrica. Solo el sur regional conserva núcleos con condiciones regulares, insuficientes para compensar el faltante generalizado.

retenciones maiz exportaciones granos reservas dolar
El maíz tardío y de segunda completa el cuadro de tensión. Según GEA, casi la mitad del área se encuentra en estado regular.

El maíz tardío y de segunda completa el cuadro de tensión. Según GEA, casi la mitad del área se encuentra en estado regular.

Soja y maíz en el período más crítico

En este contexto, la soja de primera atraviesa su ventana más determinante para la definición de rindes. El informe señala que el 60% del área está en fructificación (R3-R4) y un 5% ya inició el llenado de granos. “La falta de agua en este momento comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde”, advierte la BCR. En el noreste bonaerense y el sur de Santa Fe, donde no hubo lluvias en la última semana, el estrés hídrico se acentuó y en Pergamino ya se estiman mermas de hasta 50% del rinde potencial.

En Bigand, el diagnóstico también es claro: hojas flácidas, plantas marchitas y caída de flores. Los técnicos locales alertan que, si no se registran lluvias en el corto plazo, la pérdida de producción podría ubicarse entre 15% y 20% del promedio zonal. A este escenario se suma la presión de plagas asociadas a sequía y altas temperaturas, como arañuelas y trips, que ya obligaron a realizar aplicaciones y ajustan aún más los márgenes.

La soja de segunda, si bien mantiene mayor elasticidad, también muestra señales de alerta. Cerca de la mitad de los lotes continúa en estadios vegetativos y conserva margen de recuperación, pero en zonas como Marcos Juárez, Pergamino y Bigand el crecimiento está atrasado y el cultivo tiene dificultades para superar el rastrojo de trigo. “Todavía hay margen de recuperación si se concretan precipitaciones en el corto plazo”, aclara el informe, aunque el reloj fisiológico empieza a jugar en contra.

El maíz tardío y de segunda completa el cuadro de tensión. Según GEA, casi la mitad del área se encuentra en estado regular, con unas 90.000 hectáreas comprometidas por la falta de agua y el calor. Mientras el noroeste bonaerense logró sostener mejores condiciones gracias a lluvias oportunas, el sur santafesino y el sudeste cordobés siguen a la espera de aportes que permitan retomar el crecimiento. En estos sectores, predominan plantas acartuchadas y una alta dependencia de lluvias en los próximos días.

En tanto, el informe agroclimático de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires refuerza el diagnóstico. Para el corto plazo, se prevé una dinámica de temperaturas elevadas, con máximas superiores a 35°C y focos por encima de 40°C en amplias zonas del área agrícola, acompañadas por lluvias “muy desparejas”, con registros abundantes en el NOA y el Chaco, pero escasos en gran parte de la región pampeana. En el mediano plazo aparece una señal algo más favorable: hacia la primera semana de febrero podría ingresar un frente con chances de “romper el bloqueo” atmosférico y generar precipitaciones más generalizadas sobre el centro de la región núcleo.

A este panorama se suma el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa porteña, que advierte que, con las actuales condiciones, se necesitarían más de 100 mm generalizados en los próximos quince días, y hasta 140 mm en sectores del centro-oeste, para recomponer perfiles y alcanzar niveles óptimos de humedad. Una exigencia elevada en un contexto de lluvias erráticas y alta evapotranspiración.

Con el trigo ya fuera del juego y una campaña gruesa que define no solo rindes sino también volúmenes exportables e ingreso de divisas, el clima vuelve a marcar el pulso del agro. Enero dejó números concretos y señales claras: el margen de maniobra se achica y febrero será decisivo para confirmar si la campaña 2025/26 logra sostener su potencial o si los recortes empiezan a consolidarse en los principales cultivos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar