Dicen en el campo...

Campo

...que no sólo el sector agropecuario, especialmente la cadena de la carne, estuvo convulsionado en los últimos días, también en el gobierno hay cantidad de cortocircuitos. Si bien todos los casos son negativos para el país y la ciudadanía, tal vez el más nocivo para el sector sea el del Ministerio de Economía, donde la novel (para estas lides) Felisa Miceli está haciendo ingentes esfuerzos para controlar los «incendios» que le dejó su antecesor, Roberto Lavagna; también para diferenciarse de éste (por ejemplo, con un mejor diálogo con algunos sectores, entre ellos el agroindustrial), a su vez, compatibilizando todo con su propia línea de pensamiento que, dicen, es bastante más afín a la intervención de los mercados que a la libertad de los mismos. La situación, de por sí difícil, parece agravarse por el mantenimiento hasta ahora de, prácticamente, toda la segunda línea, es decir, los mismos que estaban con Lavagna y que adherían al « fundamentalismo» anticampo al que el ex ministro se mostraba tan proclive. Esta sería la causa principal del mal manejo de la semana pasada sobre un nuevo aumento de las retenciones a la carne, que «se dejó trascender» como una decisión ya adoptada cuando, en realidad, estaba en estudio y se mantenían las conversaciones. Si bien algunos opinaban distinto, la versión salió de Economía (la mayoría de los medios la recibieron desde allí), aunque el viernes a último momento, tras la inesperada nueva reunión del sector con el presidente Néstor Kirchner, otros «voceros» trataron de endilgársela a la gente de (Julio) De Vido. Naturalmente, ante la noticia, los sectores ya acostumbrados a estas «chicanas» de la anterior gestión económica, reaccionaron inmediatamente y en la forma menos aconsejable. Finalmente, y por el momento, todo parece haber quedado «stand-by»...

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•...que ¿todo cambia para que todo siga igual? Pruebas al canto. Lea lo que sigue: «mientras el gobierno sigue intentando lograr que los precios, especialmente de los alimentos, no sigan complicando aun más la inflación, funcionarios de Agricultura salieron a 'presionar' a empresas de sectores que firmaron los acuerdos hace un mes. Es que después de la reunión Kirchner-Campos, donde el Presidente le reclamó resultados concretos al secretario de Agricultura, éste habría 'bajado' la orden a los pocos seguidores que le quedan dentro del área ya que, a pesar de los encuentros con algunos de sus subsecretarios, la 'fumata' no parece haberse producido, al punto que todos (Campos, Claudio Sabsay, Javier de Urquiza) trataron de evitar, durante la semana, encontrarse en público o coincidir en cualquier tipo de acto. Así, según trascendió, agentes de la ONCCA, que comanda el radical Marcelo Rossi (el único que últimamente aparece en forma regular al lado de Campos), habrían clausurado, entre otros, uno de los molinos más importantes del país, y también uno de los mayores frigoríficos de consumo. En ambos casos, además del malestar entre los hombres de negocios, sorprendió el hecho de que las actuaciones coincidieron con industrias en general muy ordenadas y prolijas, en tanto que otras, reconocidas transgresoras de normas de todo tipo, ni siquiera están siendo visitadas». «...que la alarma y el malestar causado, además, por las amenazas presidenciales de un eventual aumento en las retenciones a la carne vacuna, descolocaron a más de un dirigente, incluyendo a los más 'oficialistas'. Es que, aunque la medida beneficie a algunos, una política oficial de impuestos a la exportación, que busca 'desalentar' las ventas al exterior, está en las antípodas del aparente objetivo de respaldar las exportaciones. Por si acaso, ante tanta incertidumbre y falta de previsibilidad, no son pocos los que comenzaron a 'levantar el pie del acelerador' frenando, o directamente anulando cualquier proyecto de inversión. 'En el campo, el trabajo genuino se va a volver otra vez transitorio. La gente no quiere más problemas. No quiere repetir errores del pasado'» (...) «algo similar podría ocurrir con el incipiente despegue ganadero, si las propias autoridades no se ocupan de tranquilizar un poco los ánimos..., y de hacer un curso acelerado sobre la operatoria de este mercado. Es que es tal el desconocimiento, que algunos funcionarios parecen creer que, por ejemplo, Liniers trabaja 'a control remoto'. Sólo así se entendería que en la urgente reunión con toda la cadena ganadera, altos funcionarios trataran de convencer a consignatarios y dirigentes agropecuarios para que 'incentiven' a los ganaderos a enviar más hacienda a ese mercado concentrador para que bajen los precios (¡!)» (Ambito
Financiero, «Dicen en el campo...», abril de 2005). Hace «apenas» 8 meses. ¿Todo cambia?

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. ...que «sólo la aftosa es más dañina que las retenciones», y «parece que el único que hace algo por las vacas es el toro», parecen ser las dos frases que mejor definían la crítica situación del sector sobre el fin de semana. Naturalmente, productores e industriales de la carne están algo más que alarmados por los acontecimientos y por lo que puede ocurrir si no prima un poco de calma y cordura. Pero la situación global, gravísima por cierto, estaría enmascarando una cantidad de situaciones también nocivas con derivaciones también perjudiciales en distintos ámbitos. Es que los «inventos» y toqueteos que se están produciendo en los mercados causan daños que, en algunos casos, pueden ser irreparables. Por ejemplo, el jaque a la plaza de Liniers (ya que las medidas adoptadas en los últimos meses incentivaron más y más la venta directa) podría llevar a perder el mayor mercado físico de referencia de toda la región, lo cual es malo para el sector, pero puede llegar a serlo más aun para las autoridades. Igualmente, el cambio de categorías de la hacienda determinó que los precios históricos no puedan ser comparados con los actuales, perdiéndose así una herramienta fundamental en la toma de decisiones (más allá de que sirva para un coyuntural « beneficio» del gobierno que puede «hacer aparecer» ante la opinión pública precios menores a los reales del mercado). Por otra parte, la modificación del Indice Liniers, que persigue el mismo fin del anterior, también tiene derivaciones insospechadas. Es que el histórico referente tiene incidencia en una cantidad de contratos que se ajustan por ese número (no sólo ganaderos), los que ahora deberían renegociarse, ya que no contemplará totalmente la realidad de la plaza o, en todo caso, tendrá parámetros distintos a los históricos. Sin embargo, no en todos los casos será posible tal renegociación y los perjuicios se multiplicarán. Esto recuerda lo que sucedió con el mercado de granos cuando, abruptamente, se cambiaron las condiciones con la conmoción de fines de 2001, principios de 2002, lo que sumió al sector en un duro enfrentamiento, cuyas consecuencias todavía se están sufriendo, y que causó daños en la propia plaza, que aún no se recupera totalmente, especialmente en lo que a credibilidad se refiere...

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