... que no se sabe si es el clima que sigue atrasando la cosecha, la falta de precio en algunas categorías de hacienda o los apenas 26 productores que serían los que pudieron, hasta ahora, presentar sus pedidos de reintegros (compensaciones) en trigo, lo cierto es que el humor en el campo no es, justamente, bueno. «Esto es menos exitoso que las cédulas hipotecarias», señaló un memorioso (recordando el tortuoso mecanismo con el que se pretendió, en algún momento, refinanciar deudas bancarias del sector), refiriéndose al complejo sistema de compensaciones cruzadas que el gobierno dice que ya está en marcha. En el caso del trigo, la falta de renta y de incentivo ya determina una previsión de caída en la nueva siembra de cerca de 10% (lo que va a acentuar todavía más el déficit del estratégico cereal), mientras que continúan las caídas en las producciones de carne vacuna y leche, entre otras. La novedad es que el malhumor ahora es «transversal»: con los funcionarios, con los dirigentes de las principales entidades, y hasta de éstos entre sí. Por supuesto que «las palmas» se las lleva el primer grupo, ya que los productores, con bastante lógica, les atribuyen las « dilaciones» para poner en marcha lo ya acordado (además de los resultados de los errores en muchas de las medidas). Naturalmente, tras conocerse los detalles de la última reunión con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y las declaraciones del secretario Javier De Urquiza respecto de que la mesa ganadera (para armar la supuesta salida del actual atolladero en ese rubro) «va a comenzar a trabajar hoy (por el jueves pasado)», cuando lo menos que se esperaba es que el gobierno ya tuviera armadas un par de alternativas, colmaron la paciencia de muchos, por lo que no se descarta que otras entidades se sumen a la postura de CRA que ya dejó de concurrir a esos encuentros. ***
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... que los dirigentes tampoco las tienen todas consigo. Por caso, ya hay una entidad a la que llaman «Campeonato de bolita...»: porque nunca se jugó, y nunca se va a jugar... Por su parte, la última en incorporarse a las mediáticas e inconducentes reuniones, el FAN (Frente Agrario Nacional), rápidamente comenzó a recibir críticas de sus bases por lo que, dicen, es la pérdida del sentido crítico que tenía, mientras que en el ruralismo es donde se viven las situaciones más complejas, y donde las internas son tan fuertes que sobre el fin de semana el titular de CRA, Mario Llambías, habría llegado hasta la amenaza de renuncia. «¿Será cierto?», se preguntaban varios, «o sólo será una estrategia para poner en caja a los más díscolos?», se interrogaban otros aludiendo, probablemente, a la actitud de las más «duras», o sea, CARBAP (Buenos Aires y La Pampa), y CARTEZ (Córdoba). En esta última, sin embargo, las cosas tampoco están demasiado claras y complican también al vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, que parece no mantener ya su hegemonía sobre la confederada mediterránea. «La responsabilidad de gobernar es del gobierno. Entonces, ¡que lo hagan!», se escucha de los cada vez más numerosos grupos que se oponen a que sean las propias entidades las que ahora deban ofrecer las soluciones para salir de los problemas, tras casi 4 años de gobierno, lapso en el que, prácticamente, no fue escuchada ninguna de las alertas que emitió el sector (como el del límite de peso de faena, sobre la necesidad de mantener Liniers, sobre la inutilidad de los controles de precios, o sobre lo negativo del aumento de las retenciones, entre otros muchos). Para colmo, tales alternativas son prácticamente inexistentes, al menos, sin costos, como pretenden los funcionarios de la administración Kirchner. Lo concreto es que, a pesar de los extraordinarios aumentos de los precios internacionales, como se mencionó, se prevé una nueva caída de 10% en el área triguera, lo que arrojaría la menor superficie para el cereal de invierno, de la última década. A su vez, casi se destruyó el Mercado de Hacienda de Liniers al punto que, durante este primer cuatrimestre, los ingresos en el que fuera el mayor mercado concentrador de hacienda del mundo se redujo en casi un cuarto de millón de cabezas respecto del año pasado. Como si fuera poco, las exportaciones agroindustriales cayeron de 2006 casi 9% en volumen, unos 5 millones de toneladas menos que en 2005, tendencia que seguramente se acentuará más aún este año. Lo irónico es que, según el SENASA, el dato se presenta como un «éxito» ya que el organismo sanitario sólo considera que el «monto» de las exportaciones aumentó. Naturalmente, no menciona que esto se debe a los más que fortalecidos precios internacionales (que, obviamente, no dependen de la política interna), y se cuidan muy bien de señalar que sólo con haber mantenido los volúmenes de ventas de 2005, las exportaciones argentinas de este rubro, el último año, tendrían que haber superado holgadamente los u$s 17.000 millones, o sea, unos u$s 1.500 millones más que los alcanzados.
... que este organismo debería abocarse a los temas de su competencia que hace tiempo aparecen entre flojos a en franco retroceso. Algo de esto se informó días atrás desde el exterior, donde habrían aparecido containers de fruta argentina con plagas, mientras que los certificados oficiales « garantizaban» la sanidad de los embarques. Parecido al informe sanitario del norte mesopotámico de fines de 2005, asegurando la inactividad viral en la zona, apenas 20-30 días antes de que apareciera el brote aftósico de Corrientes (que, dicho sea de paso, aún no fue explicado). Pero el SENASA no es el único complicado pues, a su vez, la posición de las entidades es cada vez más difícil porque a los que ya quieren adoptar durísimas medidas de fuerza se contraponen grupos que van en aumento que sostienen todo lo contrario, y no porque «privilegien el diálogo», sino que consideran que una medida de fuerza ahora sólo serviría para que el gobierno vuelva a culpar al sector por un déficit de alimentos y el desabastecimiento a la población lo que, de hecho, se sigue acentuando, en muchos rubros, por caída de la producción, sin necesidad de que medie ninguna medida de fuerza gremial.
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