Efectos de La Niña seguirán afectando al agro en febrero
La falta de lluvias y las elevadas temperaturas podrían reactivar los problemas que ya afectaron al noroeste argentino, provocando importantes pérdidas en el sector agropecuario, sostuvo en un estudio la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Afortunadamente, la oportuna llegada de las lluvias en el final de la primera semana del año evitó una catástrofe. Pero para que la situación se estabilice sería necesario que durante febrero se regularice el aporte de lluvias.
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• La mayor parte del Brasil y el Uruguay observaron entre 25% y 50% menos de lluvia de lo normal.
• Para que la situación se estabilizara completamente sería necesario que durante febrero se regularizara el aporte de lluvias, pero la probabilidad de que ello ocurra es baja.
• La racha de lluvias de mediados de enero fue provocada por un debilitamiento temporario de La Niña que coincidió con un avance hacia el Sur de la corriente cálida del Brasil, lo cual destrabó los mecanismos de producción de precipitaciones.
Posteriormente, La Niña volvió a fortificarse y la corriente del Brasil retrocedió levemente hacia el Norte, lo que determinó una disminución de la probabilidad de precipitaciones.
Por estas causas, la evolución prevista para la primeraquincena de febrero indica un descenso de las reservas hídricas que afectará a las zonas donde éstas no fueron totalmente repuestas por las lluvias de principios y mediados de mes, por lo que no puede descartarse que vuelva a presentarse un período con estrés termohídrico capaz de incrementar el impacto productivo.
Por otra parte, el desarrollo climático del próximo otoño estará condicionado por el crecimiento de La Niña y la evolución de la temperatura de la costa atlántica. Sin embargo, esto no tendría consecuencias negativas en la presente campaña agrícola ya que su destino dependerá de la evolución climática de febrero. Incluso, un otoño seco podría evitar que la roya asiática de la soja produzca un brote capaz de hacer perder rendimiento y, además, favorecerá el avance de las labores de cosecha.
No obstante, de continuar la sequía durante el otoño, habría graves consecuencias sobre la próxima campaña agrícola ya que provocaría que el inicio del nuevo ciclo se produzca a partir de reservas insuficientes, por segunda temporada consecutiva.



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