En lácteos, la Argentina mira a Nueva Zelanda
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En su reciente viaje a nuestro país, la primera ministra de Nueva Zelanda expresó lo que debiera ser el punto central del desarrollo argentino. En palabras textuales, la funcionaria dijo: «la economía (neocelandesa) ya está progresando de la exportación de productos básicos hacia un enfoque más sofisticado, basado en incrementar los niveles de talento, innovación y oportunidades.»
Pese a que este país sólo produce 15% más que la Argentina, alrededor de 90% se destina a la exportación. En nuestro país, y pese a las posibilidades de incremento en la producción, sólo 15% va al exterior. Mientras Nueva Zelanda está abocada el vasto mercado externo, aquí la producción sólo exporta los saldos y al hacerlo no aprovecha adecuadamente su principal ventaja comparativa.
Revolución
Nueva Zelanda logra los precios más bajos en el mundo, mediante una estrategia de elevada concentración en el eslabón comercial de la cadena productiva. Basado en un sistema de producción estacional y, a través de la comercialización que ejerce una fabulosa organización cooperativa, esta nación logra el mayor grado de competitividad en el mundo.
El modelo neocelandés exige abandonar la posición argentina de exportación de saldos, como forma de mantener el precio interno. Para nuestro país y especialmente para el sector tambero, persistir en esta situación resulta sumamente peligroso ya que la competencia externa se mueve con piel de oveja pero y, con hábil seducción, avanza sobre los mercados sin pausa.
Hoy se cierne una amenaza sobre el sistema productivo argentino. La noticia de la alianza entre la suiza Nestlé y el Fonterra Cooperative Group de Nueva Zelanda debiera ser un claro síntoma de alerta especialmente para la industria primaria.
Dicen que la mejor forma de superar un problema es atravesarlo. Para ello, es necesario competir. Pero para hacerlo, hay que incrementar la producción y salir al exterior: no para vender sino para comercializar aquello que se demande. En tal caso, el ejemplo neocelandés es paradigmático. Y para seguirlo el productor deberá trabajar en pos de integrarse horizontal y verticalmente, para alcanzar escala de producción y eficiencia comercial.



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