24 de abril 2023 - 00:00

Federico Tau: "En el mundo empresarial estamos constantemente haciendo malabares"

AgriGlobal inauguró su primera planta de bioinsumos para el mercado local y externo, en la que invirtió u$s7,6 millones. La nueva fábrica, emplazada en el parque industrial de Balcarce, tiene 1.400 m2 cubiertos.

Federico Tau. 

Federico Tau. 

AgriGlobal inauguró su primera planta de bioinsumos para el mercado local y externo, en la que invirtió USD 7,6 millones. La nueva fábrica, emplazada en el parque industrial de Balcarce, tiene 1.400 m2 cubiertos.

En el mundo, se estima que el mercado de productos biológicos para el agro alcanzará los USD 5.500 millones, una cifra que como mínimo se duplicaría en los próximos cinco años. En la Argentina, es todavía más incipiente: se calcula que este mercado ronda los USD 180 millones anuales. Ambito dialogó con Federico Tau, Gerente General de la compañía.

Periodista: ¿Cómo comenzó el negocio y por qué fue determinante la ciencia?

Federico Tau: Mis padres, que era investigadores en el INTA, fundaron la empresa en 1995. Cuando comenzó a aplicarse la siembra directa comprendieron rápidamente que eso se iba a expandir enormemente y si bien el sistema tiene muchas ventajas para el medioambiente, parte de las desventajas eran que se acumula humedad en el suelo y eso iba a generar nuevas plagas, como la babosa y el caracol. El inicio no fue fácil, porque en el INTA estaban muy bien profesionalmente y porque además antes habían probado suerte creando una empresa de producción de campignones y se fundieron con la apertura de las importaciones de los 90. Sin embargo, siguieron adelante y primero crearon un producto para el control de hormigas y luego avanzaron con la idea original, que era la de producir un granulado para el control de babosas y caracoles. Para eso fundaron ACAY Agro que es lo que ahora se llama Agriglobal.

P.: ¿Cómo explicaría el negocio de Agriglobal?

F.T.: En nuestros laboratorios se aíslan microorganismos benéficos del suelo y se hace un screening con el fin de identificar aquellos con características más prometedoras. Luego se los multiplica y se los incorpora a una matriz granulada. Esta formulación sólida funciona como transporte de los microorganismos hasta su sitio de acción y como su soporte nutricional durante los primeros estadios de crecimiento. Esto ayuda a mejorar su viabilidad y permite que puedan desarrollarse y actuar de una manera más eficiente. En pocas palabras, es una tecnología que toma los organismos benéficos del suelo, los multiplica y los devuelve en mejores condiciones para potenciar los cultivos.

P.: ¿Por qué regresó al país?

F.T.: Volví a Balcarce unos meses después del inicio de la pandemia, hace mas de 2 años, pero la realidad es que me tentó el proyecto de Gradix, que ya estaba en proceso de investigación desde hace 5 años. Es el primer producto que se fabricará en Sudamérica con la nueva tecnología, un promotor de crecimiento 100% biológico en estado sólido, basado en el hongo Trichoderma harzianum. Casi todos los biológicos se aplican como líquidos; nosotros logramos introducir un ser vivo en un gránulo, con resultados más alentadores de lo que esperábamos. Este proyecto cobró mucho interés en Brasil, porque allí tienen graves problemas de mortandad de los micro organismos antes de que toquen el suelo, entonces vieron en este grano el vehículo perfecto para poder llevarlos a la tierra. Con ellos avanzamos en los ensayos y si todo va bien, pronto registraremos el producto allí y comenzaremos con la comercialización.

P.: ¿Cómo se hace para planificar el crecimiento de una empresa en Argentina?

F.T.: No es sencillo, porque políticamente y socialmente no tenemos un rumbo estable, lo digo pensando en el presente y en el futuro, entonces eso repercute en todo. Lo vivimos cuando fundimos nuestra empresa por políticas que cambian constantemente y como uno no sabe qué rumbo esta tomando el país, podes quedar en el aire. Eso viene pasando desde los 90 y no es fácil. Creo que como argentinos, en el mundo empresarial estamos constantemente haciendo malabares y eso es una perdida de tiempo muy grande. Eso nos saca de foco y el empresario pierde mucho tiempo que podría usar en otras cosas que como país nos llevarían a otro nivel, seguramente para mejor. Falta eso, estabilidad en el presente y un plan a futuro. Nunca vivi en una Argentina cómoda y segura, individual y financieramente.

P.: ¿Tiene una mirada positiva acerca del futuro en el país?

F.T.: Yo vivi en el exterior unos 10 años, viajando y estudiando. Estuve en Asia, en Europa y hay cosas que estaría bueno poder vivirlas acá, son aspectos muy importantes. Esto se sabe y la Argentina quizá lo esta buscando pero no encuentra el camino. Nadie habla de una proyección a futuro, necesitamos un consenso social con objetivos claros. Lo buenos que es tenemos muchos recursos, tanto naturales como humanos y eso nos alienta a pensar que en algún momento vamos a salir. En este sentido soy optimista. ¿Cuando? No lo se, pero a corto plazo no creo que sea.

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