19 de abril 2007 - 00:00

Frente Agropecuario propone una "estrategia a largo plazo"

El Frente Agropecuario Nacional, la quinta entidad que se integró a las negociaciones con el gobierno, presentó esta semana su proyecto de plan ganadero para solucionar la coyuntura de la carne y apostó a una idea integral de largo plazo. La organización, que integran entre otros productores Horacio Delguy, Severo Lanz y Ricardo Villar, dejó en la Secretaría de Agricultura una propuesta que podría formar parte del acuerdo que debaten campo y gobierno. Veamos el trabajo.

Horacio Delguy
Horacio Delguy
El mercado de la carne vacuna se halla pasando un momento realmente comprometido. Es sabido la evolución o, mejor dicho, la no evolución de las existencias ganaderas vacunas en los últimos 40/50 años. Concretamente, hoy tenemos prácticamente la mitad de hacienda por habitante que en los 60.

El gran crecimiento de la economía en los últimos cuatro años, un aumento del turismo receptivo en la Argentina (más de nueve millones de turistas en 2006) y condiciones excepcionales de demanda internacional han puesto de manifiesto las equivocadas políticas ganaderas del país de las últimas cinco décadas.

Por eso, desde el Frente Agropecuario Nacional, venimos insistiendo en la necesidad de políticas de largo alcance.

No negamos que debemos atender la coyuntura y, en especial, la lucha contra el flagelo de la inflación, pero por favor: no nos quedemos en esa sola lucha, porque eso significa no solucionar la raíz del problema.

La verdadera y única solución es el aumento de la producción, para lo que debemos no sólo encarar un plan de crecimiento en número del rodeo nacional, sino, además, corregir las distorsiones de la cadena que no dejan que ello ocurra.

Hoy el productor no llega a capturar 40% del valor final de un animal, después de vendidos sus cortes al consumidor y/o exportación, cuero, menudencias, grasa, huesos, etcétera.

Tenemos una industria, en general con poca inversión en sus plantas, con infinidad de operadores no propietarios de las éstas, y a nuestro entender con un número de carnicerías que encarecen el producto, que incluso para subsistir con un volumen reducido de ventas, en general trabajan con una alta evasión impositiva.

Sólo en Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, se calcula una población de 45.000 carnicerías. Si suponemos una cantidad similar para el resto del país, llegamos a la increíble cifra de ¡¡¡una carnicería cada dos productores!!!

  • Ejemplo

    Lo perverso de este esquema comercial lo demuestra un ejemplo claro:

    Hasta los primeros años de la década del noventa, el precio del asado en la carnicería difícilmente superaba el precio de salida de planta de la media res. Hoy el precio del asado supera en 50% el de salida de planta.

    El Frente Agropecuario Nacional propone:

    1.- MEDIDAS DE CORTO PLAZO: 1.1 Transparentar los precios de Liniers con los de la realidad, y que el mercado ya convalidó.

    1.2 Ajustar la Resolución 1 de la Secretaría de Comercio (14/04/06) por el índice de inflación 2006 (9,8%). Si tenemos en cuenta que durante 2006 los precios de la hacienda en pie bajaron entre 20% y 30% según categorías, y la carne al público sólo 7%/8%, el ajuste propuesto no debería influir en los precios al público de los restantes cortes.

    1.3 Controlar los precios en bocas de expendio de los 12 cortes comprendidos en la Resol. SC 1/06, ajustada según el punto anterior. Quedó demostrado que los controles en los primeros eslabones de la cadena no beneficiaron al consumidor, sino a los otros eslabones, que obtuvieron importantes ganancias al no trasladar al mostrador las bajas de la hacienda en pie.

    1.4 Bajar la presión tributaria en las ventas de hacienda. Nos referimos a eliminar las retenciones de Ganancias (2%) e Ingresos Brutos, que en el caso de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, significan otro 1% más, y eximir del impuesto a los débitos y créditos bancarios a las empresas ganaderas. La eliminación de estos tres gravámenes mejoraría en el orden de 9 a 10 centavos por kilo vivo vendido los ingresos del productor.

    2.- MEDIDAS DE LARGO PLAZO

    2.1 Unificación del status sanitario en todas las plantas de faena y procesado de carne del País. Dada la complejidad y el costo que este proyecto tiene, hay que dar un tiempo más que prudencial para ello. Creemos que debe ser de no menos de tres años. Proponemos como fecha límite para la adaptación de todas las plantas del país el día 1 de agosto de 2010.

    2.2 En esa misma fecha, toda la comercialización de cortes vacunos deberá ser en cajas (box beef) de los distintos cortes anatómicos, enfriados y envasados al vacío y/o atmósfera controlada o con sistemas equivalentes para cortes con hueso. Creemos que tres años es más que suficiente para esta adaptación, la que deberá ir realizándose por etapas a fijar entre los actores de la cadena.

    2.3 Cambio del sistema de tipificación, realizándose éste por edad (dentición) y calidad, en lugar de hacerlo del modo actual, por peso del animal. Dar incentivos impositivos a la venta de animales con mayor peso, por ejemplo, novillos de más de 430 kilos, vaquillonas de más de 360 kilos, etcétera. Creemos que ésta es la verdadera forma de aumentar el peso de faena, que realmente hace a la eficiencia final del stock.

    2.4 Desgravación impositiva al aumento del número de vientres.

    2.5 Política crediticia activa para la industria y el comercio a fin de adaptarse a los cambios propuestos en la comercialización para 2010.

    2.6 Cronograma claro de liberación de las exportaciones de carnes y desaparición de los gravámenes a éstas.

    2.7 Control estricto por partede la AFIP de todos los operadores, para evitar la competencia desleal, haciendo especial hincapié en el comercio minorista.

    Somos conscientes de que estos cambios encontrarán una gran resistencia en algunos sectores de la cadena, especialmente los que manejan «negocios» con bajo capital de trabajo, basados en general en el crédito que les otorgan otros eslabones de la cadena.

    Hace falta decisión política para encarar estos cambios, que sin dudas serán los que posibilitarán el crecimiento de la ganadería argentina, aumentando la producción y, por ende, la oferta de carne, a fin de abastecer a un mercado doméstico en crecimiento y a un mercado internacional que se presenta como gran demandante actual y futuro.

    Una clara política de mediano y largo plazo puede crear las expectativas que el productor necesita para, con la pasión de siempre, apostar al crecimiento de su empresa ganadera y contribuir al crecimiento del país rural, que no sólo tiene un factor económico, sino lo que es más importante: su aspecto social.
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