Preocupa a la cadena agrícola que por la alta tasa de inflación y la suba del valor del dólar se están «produciendo» ganancias irreales en los balances contables que superan la verdadera rentabilidad del sector. Dicen que es necesario que se pueda realizar la maniobra contable de adecuar los balances a la evolución de la inflación, tal como se permitía por ley previo a la sanción de la convertibilidad. Por eso, los presidentes de las Bolsas de Comercio de Rosario, Córdoba y Santa Fe decidieron reclamar al gobierno nacional por la «creciente presión impositiva que sacude al sector agropecuario». Le dirán a Economía que si no se permite el ajuste por inflación en la liquidación del Impuesto a las Ganancias se produciría una enorme transferencia de recursos del campo y las economías regionales al Estado nacional. Los titulares de las tres entidades -Federico Boglione (Rosario), Juan Carlos Viano (Córdoba) y Gustavo Vittori (Santa Fe)- acordaron también pedirle una audiencia al titular del Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna. Boglione también se reunió con el subsecretario de Ingresos Públicos de la Nación, Eduardo Ballesteros. Pero el gobierno admite que no hay solución prevista para el tema. Lo están analizando.
Desde la vigencia de la Ley de Emergencia Nº 25.561, que marcó el fin de la convertibilidad y el resurgimiento del proceso inflacionario, hemos retrocedido en el tiempo en lo que se refiere a cuestiones fiscales. Dentro de todos los conflictos sectoriales derivados del nuevo comportamiento de las variables económicas, sobresale la falta de disposiciones que permitan el ajuste por inflación impositivo con el fin de evitar que el deterioro de la moneda pulverice el capital por tener que tributar sobre bases irreales. La carencia de normas específicas nos ha transportado a los años setenta, en los que la determinación de los resultados netos sujetos al Impuesto a las Ganancias sin el procedimiento del ajuste por inflación, genera-ba situaciones carentes de razonabilidad.
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En la actualidad, las tasas de inflación superiores a 100% y el desmedido valor del dólar están produciendo ganancias impositivas irreales de elevada magnitud en sectores como el agropecuario o de exportación. Muchas veces las normas fiscales actúan inequitativamente.
Cuando a comienzos de año dispusieron la salida de la convertibilidad, se tomaron todos los recaudos para restringir efectos contrarios a los intereses del Fisco. La Ley de Emergencia Pública obligó a que los quebrantos impositivos ocasionados por la devaluación fueran computados en cinco cuotas anuales, aunque en los casos de que se obtuvieran ganancias, estas rentas se computarán íntegramente en el ejercicio en curso.
• Existencia
El solo hecho de valuar las existencias a precios de mercado y partiendo de la base que los valores de origen eran muy inferiores ocasionará una carga tributaria improcedente si no se la mide con un patrón ecuánime. No parece lógico que la emergencia económica ocasione la emergencia fiscal, y por encima de las necesidades emergentes no deben existir situaciones asimétricas, no sólo para evitar efectos adversos, sino para conservar la naturaleza jurídica del Impuesto a las Ganancias, porque de continuar así se convertirá en un impuesto al capital.
En las últimas semanas un número importante de representantes de los sectores agroindustriales, debido a la carencia de este demorado correctivo, han planteado este problema y sus consecuencias, a lo que debemos sumar también que las principales regiones productivas del país serán víctimas de una colosal transferencia de recursos hacia el gobierno federal, lo que traducido en números implicará resignar capacidad económicofinanciera regional.
Esta situación deberá ser subsanada cuanto antes y será necesario que las máximas autoridades económicas asuman el compromiso de devolver a la comunidad la Justicia tributaria perdida, para que las fuentes generadores de riqueza se fortalezcan y puedan contribuir al ansiado crecimiento del país.
(*) Asesor impositivo de la Bolsa de Comercio de Rosario
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