13 de julio 2005 - 00:00

La mayor exportación en los últimos 25 años

Javier González Fraga, Facundo Etchebehere y Pablo Lara presentaron el trabajo realizado para el IPCVA, en el que se analiza la evolución del mercado desde los '70 hasta hoy. Un dato interesante que se muestra: el consumo interno de carne cayó 25% durante el período analizado. "Lineamientos para la formulación de escenarios del mercado de carne vacuna en la Argentina", se titula el trabajo presentado ayer en la Universidad Católica Argentina. Un resumen de dicho informe se transcribe.

«Del lado de la oferta, observamos que la expansión de las existencias vacunas en nuestro país finalizó a mediados de la década del '70. De ahí en más, los promedios anuales por década fueron descendiendo en forma gradual y continua, con marcados ciclos, a lo cual se agregó la relocalización geográfica de la hacienda.»

• «La faena se sostuvo a través de la reducción de stocks en algunos períodos, pero también a través de la mejora en la tasa de extracción. Llegó a 24,9% promedio anual en los '90 y en los primeros años de la década en curso se ubicó en 24,2%. La producción de carne vacuna se mantuvo estable en torno a 2,69 millones de toneladas res con hueso por año.»

«La ganadería y la agricultura no siempre resultaron ser actividades competitivas entre sí. El rodeo bovino cumple en forma simultánea un doble rol: es un bien de cambio y es un bien de capital. En situaciones normales, el rodeo bovino funciona principalmente como un bien de cambio. Pero en situaciones donde la incertidumbre sobre el futuro es muy elevada, los animales funcionan principalmente como un bien de capital. En períodos de crisis institucional, política y macroeconómica, como fueron 1989 y 2002, la hacienda funcionó como un bien de capital y no se observó una retracción de las existencias bovinas a pesar de que el atractivo del negocio se reducía con relación a la actividad agrícola.»

• «Del lado de la demanda, en las últimas tres décadas y media el consumo interno total de carne vacuna se estancó en un nivel promedio de 2,26 millones de toneladas res con hueso. No obstante lo cual, entre puntas del período analizado creció 9,8%, a un ritmo equivalente anual de 0,3%, lo cual se logró con la contracción de los volúmenes exportados de carnes vacunas, que cayeron a un ritmo de 0,6%, equivalente anual en los últimos 34 años. Pero este aumento no alcanzó para contrarrestar el crecimiento de la población total.»

«El consumo interno de carne vacuna por habitante retrocedió 24,0% entre puntas del período analizado, a un ritmo equivalente anual de 0,8%. En los '70, el consumo por habitante era de casi 80 kg por año, momento a partir del cual fue retrocediendo hasta ubicarse en 61,4 kg por año en promedio en la década corriente.»

• «Los precios de los diferentes cortes vacunos se encarecieron en relación con el precio de la carne aviar en forma casi continua. Ello permitió que el pollo se transformara en el principal sustituto (directo) de la carne vacuna y que su consumo creciera de forma relevante. Sin embargo, la evolución del precio relativo carnepollo no fue lineal, sino que mostró importantes ciclos.»

«El estancamiento de la oferta de carne vacuna y la ampliación de la demanda potencial no dieron lugar a mayores presiones sobre el precio relativo carne-pollo, debido a que se observó un cambio en la distribución de la capacidad adquisitiva.»

• «Históricamente, el mercado interno constituyó el principal destino de la producción argentina de carnes vacunas. Desde 1970 hasta 2004, en promedio 84,2% de la producción tuvo como destino el mercado interno y el resto (15,8%) fue orientado al mercado externo.»

«La performance reciente de las exportaciones respondió a tres hechos importantes:

1)
La mejora en el estatus sanitario que alcanzaron el país y los frigoríficos locales.

2)
El aprovechamiento de la coyuntura que atraviesa el mercado mundial de carnes, caracterizada por una menor oferta internacional a raíz del problema sanitario en EE.UU. (BSE) y por una sostenida demanda internacional.

3)
La retracción que registró el dólar estadounidense con respecto a las principales monedas del mundo hasta finales del año pasado, combinada con la política de sostenimiento del valor del dólar que aplicó el Banco Central de nuestro país. El panorama para los próximos años aparece más alentador.»

• «En el plano de los precios, producto de los factores que afectaron a la oferta y a la demanda de carne vacuna argentina, en los últimos años del régimen de convertibilidad y en el período 2002-2004, el precio al consumidor de la carne vacuna mostró un comportamiento similar al del precio de la hacienda en pie, aunque con características propias:

1)
El ciclo de precios al consumidor de los cortes vacunos fue más atenuado que el de la hacienda en pie.

2)
Los precios minoristas exhibieron una respuesta desfasada en el tiempo con relación al cambio del precio de la hacienda en pie. En la fase alcista del precio de la hacienda, toda la cadena frigorífico abastecedor minorista absorbe parcialmente la suba.»

«En las décadas consideradas no hallamos una relaciónsignificativa entre la evolución de las exportaciones y el precio de la hacienda en pie en nuestro país. En consecuencia, tampoco hallamos una relación con el precio al consumidor de los cortes vacunos.»

• «Observamos un comportamiento diferencial (muy leve) en los precios al consumidor de los cortes exportables y no exportables. Por ejemplo, en 2001, período en el cual se cerraron casi todos los mercados externos, la fuerte caída del precio de la hacienda (-18,9%) se reflejó en menores precios al consumidor (-8,1%). La deflación fue de 7,9% en el precio de los cortes delanteros ( básicamente representados por el asado, típico corte de mercado interno) y de 9,4% en el de los cortes traseros (bife angosto, cuadril, etc.).»

«La comprensión del comportamiento de los precios al consumidor de los cortes vacunos se completa si tenemos en cuenta el comportamiento de los subproductos del animal, entre los cuales el más importante es el cuero. Tras la devaluación, la mejora del precio de este subproducto, que explica alrededor de 8% del valor del animal faenado, le permitió a la cadena de valor amortiguar el traslado del aumento del precio de la hacienda en pie al precio al consumidor de los cortes vacunos.»

• «Podemos establecer que la cadena de ganados y carnes vacunas de la Argentina enfrenta un escenario que condicionará la evolución de los precios internos a mediano plazo:

1) Restricción de oferta.
Desde mediados de 2004, las señales de mercado se tornaron favorables para el desarrollo de la actividad ganadera y ello se está reflejando en un nuevo ciclo de retención de hembras (vaquillonas y terneras), tras dos años de fuerte liquidación. Esto reduce la faena de cabezas en el corto plazo.

2) Mantenimiento de la producción de carne vacuna en el nivel de 2004, producto del aumento del peso promedio de la hacienda faenada. La suplementación con maíz explica este cambio.


Pero no alcanza para ampliar la oferta de carne vacuna. No hay medidas que permitan revertir el proceso de retención de hacienda y elevar la oferta actual de carne vacuna sin que ello genere un problema de oferta permanente en el futuro.

3) Exportaciones en expansión.
En 2005 se alcanzaría el nivel de exportaciones vacunas más alto de los últimos 25 años. El sector está aprovechando la mejora del estatus sanitario que permitió reabrir casi todos los mercados. En el corto plazo, esto reduce la disponibilidad de cortes exportables en el mercado interno.

4) Firmeza de la demanda interna, a raíz de la mejora en la capacidad adquisitiva de una mayor proporción de hogares, como consecuencia del aumento de la ocupación y la caída de la desocupación, así como por la recomposición de los ingresos en términos nominales.»


«A medida que crezcan en importancia las exportaciones, debería observarse un comportamiento diferencial más notorio entre los precios de los cortes de consumo doméstico. Tal vez la gran importancia de la media res en la comercialización todavía no permita que ello se refleje.»

• «En el mediano plazo, la tensión entre oferta y demandas interna y externa continuará. Existe una imposibilidad técnica para que la producción de carne vacuna crezca al mismo ritmo que la demanda total.»

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