12 de enero 2002 - 00:00

Mejoran las posibilidades para exportación de miel

Mejoran las posibilidades para exportación de miel
En apicultura, nuestro país juega en primera dentro del contexto de los grandes exportadores mundiales. Ahora, el tipo de cambio y la trazabilidad abren nuevas fronteras.

En el comercio mundial de miel, nuestro país se destaca claramente del resto de las naciones: no sólo se ubica entre los tres principales exportadores, sino que presenta suficiente potencial como para lograr la primera posición en poco tiempo. El desafío, si bien es grande, resulta muy factible.

La apicultura se constituye en un subsector ejemplar en su vocación exportadora. En rigor su capacidad productiva y comercial está abocada al exterior y, por tal razón, hoy más de 92% de la producción nacional es destinada al mercado externo.

Son aproximadamente 25 mil apicultores los que aportan la materia prima en la cadena productiva, con la explotación de 2,8 millones de colmenas. Es decir que este sub-sector abarca un importante número de pequeños productores, que generan empleo rápidamente frente a nuevas posibilidades de ventas. Se trata, en su mayor parte, de microemprendimientos diseminados básicamente en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

Resultaría un objetivo fácilmente alcanzable duplicar, en poco tiempo, tal número de colmenas y, consecuentemente, el volumen de producción, dado el potencial agroclimático de la Pampa Húmeda y el «know how» de los productores. Para ello se requiere un horizonte de mayor estabilidad en el esquema de exportaciones, con un papel argentino relevante en las negociaciones internacionales sobre proteccionismo y un mejor acceso al financiamiento para emprendimientos en crecimiento.

En los últimos años, con el desarrollo de mercados de alto poder adquisitivo como EE.UU. y Alemania, las exportaciones argentinas crecieron vertiginosamente alcanzando volúmenes récord de aproximadamente 90 mil toneladas al año. La venta de tales volúmenes aportaron a la balanza comercial una cifra próxima a 90 millones de dólares por año. Durante el año pasado, el primer país absorbió 40% y el segundo 23% del valor total exportado de miel.

Pero la política altamente proteccionista de EE.UU. continuó afectando las posibilidades de ventas.

Dumping

Durante el año pasado, la cuestión se agudizó cuando una investigación de EE.UU., argumentando subsidios y dumping, dio paso a elevados aranceles de importación, anulando toda posibilidad hacia ese mercado.

Sin embargo, luego de una prolongada gestión de las autoridades nacionales y del sector privado, EE.UU. dispuso reducir hasta en 50% los aranceles impuestos a la importación de miel argentina, amenguando el problema considerablemente.

Ello demuestra la importancia de una buena negociación. A partir de la mayor apertura del mercado del norte y de las nuevas condiciones por mejora de tipo de cambio y aprobación de la trazabilidad en la miel, es factible un gran salto productivo.

El nuevo tipo de cambio, en tanto y en cuanto logre mantenerse en términos reales, será un aliciente más para que esta industria siga creciendo. Pero no sólo el tema cambiario es favorable. Hay una mejora definitoria a la hora de comercializar la miel en el exterior: en los últimos días, se ha logrado cumplir con una exigencia de la UE, esto es la trazabilidad, que abrirá nuevos mercados en el Viejo Continente.

La trazabilidad es un mecanismo que permite efectuar el seguimiento de un producto desde su cosecha hasta su llegada al consumidor final y, consecuentemente, ejercer todo tipo de acciones correctivas frente a fallas a lo largo de proceso de producción.

Luego de una ardua tarea de consenso con el sector primario y los demás miembros de la cadena productiva, se establecieron las normas sobre trazabilidad y sobre los requerimientos higiénico-sanitarios necesarios para cumplir con las demandas de los mercados de mayor poder adquisitivo.

Ahora, tales medidas han sido aprobadas por SENASA. Queda pendiente todavía, la mejora en los mecanismos de inspección de las salas de extracción de miel que siguen resultando muy primarias, puesto que estos mercados demandan mejorar las condiciones higiénico-sanitarias.

La apertura o ampliación de tales mercados no significaría únicamente la colocación de mayores volúmenes de producción, sino una superior estabilidad en el ritmo de ventas al depender de un número mayor de compradores.

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