No se destraba el conflicto por leche
-
La Justicia habilitó a Nueva Vicentin a reactivar las plantas de Algodonera Avellaneda
-
Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
La actividad del tambo se encuentra convulsionada por rumores y sucesivas reuniones que
no definen la relación entre la industria y el productor.
«Estamos dispuestos a colaborar; sólo queda hablar de volúmenes», dijo el representante de la mesa de productores lecheros de Santa Fe, Roberto Socín.
En este marco, propuso la firma de un nuevo acuerdo por 60 días para «solucionar el desfase entre la oferta y la demanda de leche», esperando que en la primavera aumente la oferta de la leche y se diluya el problema de los precios.
El gobierno mantiene que el problema del aumento de los valores de la leche se debe a que la producción está derivando hacia el sector exportador. «Es un dumping al revés», dijo el secretario Campos.
Los tamberos, por su parte, replicaron ese argumento. «Cuando tirábamos la leche y teníamos que tomar fábricas porque desaparecían tambos todos los días, el Estado se negaba a intervenir y a hablar de cupos. Y ahora que estamos recién recuperando algo de rentabilidad, se nos vienen encima», argumentaron.
La postura fue respaldada por los funcionarios de las cuatro provincias lecheras, Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y La Pampa, quienes rechazaron la aplicación de retenciones y advirtieron que esa determinación podría derivar producción de la lechería a la soja.
El secretario santafesino de Agricultura, Daniel Costamagna, señaló que «Santa Fe ya aporta 15 millones de dólares por retenciones, y la recuperación del sector lácteo después de años de crisis contribuyó a pulverizar el desempleo en distintos polos productivos de la provincia».
El diario «La Capital» comentó que Costamagna anticipó que «Santa Fe prevé un aumento de la producción de 10% en el segundo semestre, lo cual contribuirá a mejorar la oferta para los mercados interno y externo». Por su parte, los representantes del Centro de Industria Lechera (CIL) rechazaron la propuesta de establecer una «leche social» porque «las industrias tienen distintos mix de productos, y congelar el precio de un producto les pone un techo a todos los otros».
La entidad, en cambio, liberó a sus asociados para ajustar los precios de sus productos en un portfolio que en total no supere 5%. «La mitad del aumento de costos que hubo desde que se firmó el último acuerdo», dijeron.


Dejá tu comentario