«La innovación tecnológica es el principal promotor de la competitividad de la economía argentina, y la biotecnología es una de las herramientas estratégicas que han permitido que hoy el sector agropecuario argentino sea uno de los más competitivos del mundo», señaló Marcelo Regúnaga en la presentación de su libro «El impacto de los cultivos genéticamente modificados en la agricultura argentina».
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«En números, se calcula que el ingreso neto adicional que recibió el país por la utilización de cultivos OGM es de 1.000 millones de dólares por año», dijo el ex secretario de Agricultura durante un evento de la Fundación Producir Conservando.
Regúnaga advirtió que «el vigoroso desarrollo de la agricultura en los '90 no se dio por generación espontánea, sino que fue el resultado de la aplicación de diversas decisiones estratégicas tendientes a crear un ambiente institucional, económico y tecnológico favorable a la inversión, la innovación y la producción».
En este sentido destacó la creación por parte del gobierno argentino de un marco propicio para el desarrollo de la Biotecnología Agrícola, como uno de los instrumentos clave para aumentar la competitividad de la agricultura argentina. «Fueron parte de las decisiones que se tomaron con el Plan de Convertibilidad, con el objetivo de generar un marco que sustentara la competitividad del sector».
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