Las posiciones de soja vieja en Chicago alcanzaron su máximo nivel de u$s 10,64 por bushel (u$s 391 por tonelada) el 5 de abril pasado. Desde aquel entonces, y con la excepción de lo acontecido en la primera semana de julio, los precios declinaron significativamente, aun con noticias positivas, lo que constituye una mala señal. La atención de la plaza se focaliza ahora en la marcha de la nueva campaña estadounidense. La situación hasta el momento luce bien, aunque cabe aquí tener en cuenta que el año anterior, a esta altura, los cultivos se encontraban prácticamente igual que ahora, y una posterior ola de calor y ausencia de precipitaciones catapultó los precios. También se habló de problemas de roya en soja en los EE.UU., noticia que el USDA se apresuró a negar enfáticamente, aunque de hecho resulta prácticamente imposible aseverar que, tarde o temprano, esta enfermedad podría llegar a los EE.UU. Dados los efectos devastadores que la roya produce en los cultivos, el mercado permanecerá muy atento y vigilante a cualquier manifestación de esta enfermedad. Por esto es que, probablemente, la posición noviembre de Chicago intente recuperarse parcialmente de la fuerte oleada bajista de esta última semana, aguardando la confirmación de los prometedores rendimientos que el USDA anticipa. Este contrato fue afectado por ventas masivas de los fondos de materias primas, que se encuentran ahora con posiciones cortas por primera vez en varios meses. Según la analista Anne Frick, de Prudential, hubo solamente cuatro casos en los últimos 40 años en los que los stocks finales de la campaña vieja decrecieron consecutivamente durante dos años y los de la nueva campaña los incrementaron, tal como parece ser el caso de esta próxima campaña. Analizando los diferentes ciclos en los que estas situaciones acontecieron (años 1973, 1982, 1989 y 1997), la analista arriba a la conclusión de que el escenario más similar al de esta campaña fue lo ocurrido durante 1997/ '98, cuando los precios de soja nueva declinaron 23% de sus precios más altos, que se materializaron en marzo. A partir de julio, el mercado se consolidó y volvió a testear los máximos alcanzados en marzo. Frick no cree que el rebote pueda llegar a ser tan importante en este ciclo como lo fue en aquél, pero piensa que la soja noviembre en Chicago cuenta con el potencial de alcanzar el área de entre u$s 7,50 a 7,70 por bushel (u$s 275 a 283 por tonelada), lo cual significaría un incremento del orden de 23% respecto de los precios vigentes. Es posible que el mercado vaya intentando algún soporte a partir de ahora, de cara a la evolución climática norteamericana en el mes próximo. Mientras tanto, los cultivos de verano siguen evolucionando favorablemente en los EE.UU., y de ello da cuenta el informe semanal del USDA. En él se consignaba que el maíz «bueno a excelente» alcanza 76%; dos puntos porcentuales por encima de la semana anterior. Ya se encuentra polinizado 50% de los cultivos implantados. Aunque falte aún ajustar la sintonía fina de los rendimientos norteamericanos de maíz, la cosecha se encuentra prácticamente «hecha». Por este motivo, las posiciones de maíz en Chicago operaron al menor nivel de precios de los últimos 9 meses. La soja «buena a excelente» totaliza 68%, sin cambios con respecto a lo informado la semana anterior. El clima para ambos cultivos sigue luciendo bien, de allí la fuerte baja que estos productos experimentaron esta semana. El trigo de invierno estadounidense se halla ya cosechado en 76%.
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Es posible que observemos alguna nueva actividad de importación de porotos de soja por parte de China. Siguen los inconvenientes relacionados con el pago de la mercadería de algunos cargos, lo que mantiene cautos a los vendedores. Las importaciones de porotos de soja de China en junio habrían totalizado los 1,46 mill./t, y la actividad del primer semestre del año alcanzó los 8,95 millones de toneladas, 12% inferior a la de idéntico período del año anterior. Informate más
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