Sudamérica preocupada por precios de la soja
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También sufrieron un fuerte aumento del gasoil por el incremento del precio internacional del petróleo y sequía durante dos años.
Actualmente, están muy endeudados. Con el tipo de cambio actual, se proyecta un margen bruto para la soja en el período 2005/'06 de sólo 28 reales por hectárea frente a los 224 de la campaña anterior.
Todos estos factores determinan que haya mucha incertidumbre sobre el área por sembrar con soja en Brasil y que diversos analistas estimen una reducción de la superficie de 10%/ 12%.
Para tratar de avizorar cuál puede ser la evolución del precio de la soja en las próximas semanas, Gavaldá recomendó seguir el avance de la cosecha estadounidense: si se recolectan 80 millones de toneladas, las cotizaciones podrían mantenerse; y si la producción es mayor, podrían bajar. Luego habría que orientar la atención hacia Sudamérica, especialmente en febrero, el mes crítico para el llenado de granos.
Previamente, Gavaldá consideró las características de los principales países productores, exportadores e importadores de soja. Entre los principales exportadores, dijo que en EE.UU. se mantiene el área de siembra en los últimos años, aunque los rindes muestran un comportamiento variable, motivado principalmente por las condiciones hídricas de cada campaña.
La producción también muestra pocos cambios y reduce su participación en la cosecha mundial frente al aumento de Brasil y de la Argentina.
EE.UU. tiene ventajas logísticas para la exportación: gran parte de la producción se moviliza por ríos que atraviesan los estados productores y puede embarcar desde el Pacífico hacia los mercados de Asia. También influye positivamente en los precios oleaginosos el consumo de biodiésel.
• Tendencia
Por su parte, Brasil muestra una tendencia al crecimiento de su área sembrada en los últimos años, principalmente en la región centrooeste (Estado de Mato Grosso hacia el Norte). «Son regiones marginales y alejadas de los puertos y fábricas, pero con gran superficie para expandir el cultivo», proyectó Gavaldá.
Los suelos de la región desmontada son muy arenosos y con bajo contenido de nutrientes. Exigen la aplicación de 400 kilos de fertilizante por campaña y encalado, que elevan el costo directo de producción a 400 dólares por hectárea. La cosecha creció al mismo ritmo que el área de siembra en los últimos años (12% anual) cayendo en los últimas dos campañas por la sequía.
En la Argentina hubo un gran aumento en el área sembrada en los últimos años, para llegar a alrededor de 15 millones de hectáreas y convertirse en el cultivo predominante. La producción acompaña este comportamiento, y las exportaciones se orientan principalmente a China (61% de las ventas externas de poroto y 37% de las exportaciones de aceite).
En nuestro país la capacidad instalada de molienda creció a mayor tasa que la producción, y en 2007 la industria podría procesar una cosecha de 45 millones de toneladas de oleaginosas, lo que asegura demanda firme y continua por la producción.
La compra de soja por parte de China está asegurada si se entiende que su población (1.300 millones de habitantes) equivale a la de 38 Argentinas.
Es el tercer país más grande del mundo en territorio (tres veces la superficie de nuestro país) y se pronostica que en 15 años será la segunda economía del mundo.
La producción de soja de China es claramente insuficiente para abastecer sus demandas de molienda, lo que obliga a importaciones del orden de 25 millones de toneladas anuales.



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