Cannes -Al igual que los Champs Elysées en París, la ciudad de Cannes también se renueva ediliciamente. Este Festival asiste a profundos cambios en algunos de su hoteles más emblemáticos, comenzando por el Carlton, propiedad de capitales qataríes, que fue construido hace más de cien años (en 1911) y diseñado originalmente por el arquitecto Charles Dalmas. Quienes toman la posta un siglo después son Tristan Auer y el arquitecto Richard Lavelle, responsables también de la restauración del célebre Hotel Crillon en París. Entre los cambios más profundos merece especial atención la desaparición del parking trasero, reemplazado ahora por un espacio de amenities, que incluye una moderna piscina y modernos jardines. Se han construido dos alas nuevas con un total de 37 apartamentos, cuya alquiler diario va desde 1.200 euros hasta 50.000 para la suite (penthouse).
Cannes: cine, lujo y una ciudad que se renueva
Un apartamento en el Carlton, hoy propiedad de capitales qataríes, oscila entre los 1.200 y 50.000 euros la noche.
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Carlton. El antiguo parking trasero dejó lugar a una piscina y jardines.
Caminando por la Croisette también se ve la renovación del ex Grand Hotel, ahora llamado Mondrian Hotel, lugar donde usualmente se reunían los distribuidores argentinos. Ya ingresando al Palacio del Festival, donde funciona el “Marché”, se pudo asistir el miércoles 17 a la inauguración del Fantastic Pavilion, con la presencia de Guillaume Esmiol, nuevo Director Ejecutivo del Mercado de Cine, acompañado por Bernardo Bergeret, también director de Ventana Sur, y Nicolás Batlle, titular del Incaa. Este pabellón contará mañana con la visita de Alex de la Iglesia, en calidad de padrino, de un sitio que reúne a los principales festivales de cine fantástico tales como Sitges y BIFAN, el mayor evento asiático de este tipo, que transcurre anualmente en Bucheon City (Corea del Sur).
Ya pasando al Festival mismo, vale señalar algo habitual que en 2023 se ve acentuado: la presencia de numerosos realizadores, cuyos nombres vienen repitiéndose a lo largo de los años. De los 21 films en la Competencia Oficial, cerca de un cincuenta por ciento son directores que pueden ser considerados veteranos, no sólo por su edad sino por la antigüedad en su participación. Quien se lleve las palmas (no necesariamente la Palma de Oro, el premio mayor) es Ken Loach, con su decimoctavo film en la Costa Azul. El popular director británico, según sus propias declaraciones, estima que ésta será la última vez que presente un film en Cannes. Otros notables reincidentes son Marco Bellocchio, Wim Wenders, quien tiene dos films de los cuales el segundo, fuera de competición, es un documental sobre el pintor Anselm Krieger. Otros “veteranos” son el finlandés Aki Kaurismaki, Nanni Moretti y el turco Nuri Bilge Ceylan.
Esta especie de corriente nostálgica no sólo se reduce a los realizadores ya que también alcanza a varios actores como Michael Douglas (Palma Honorífica), Harrison Ford y Liv Ullman.
Desde el punto de vista de los periodistas se percibe una notable reducción en prestaciones habituales. Por segundo año consecutivo ya no se disponen de las casi cien computadoras e impresoras para la prensa, y tampoco de los lockers donde diariamente se recibían gacetillas de cada una de las películas de las diversas competencias: Selección Oficial, Un Certain Regard y la Quincena de Realizadores, rebautizada como “Quinzaine de Cinéastes”.
Finalmente algunas palabras sobre las películas ya presentadas. La que inauguró el Festival (“Jeanne Du Barry”), con Johnny Depp y su directora y también actriz (Maiwenn) fue para la mayoría de la crítica internacional un gran fiasco, pese a su costo que supera los 20 millones de euros. En cambio, en la sección paralela Un Certain Regard, fue bien recibida por la prensa la película argentina “Los delincuentes”, muy aplaudida en su primera presentación de ayer. Su extensión de tres horas permitió comprobar que casi nadie se retiró antes, siendo ponderables la dirección de Rodrigo Moreno, la banda sonora que se cierra con un tema del disco Pappo’s Blues y una notable fotografía, que alterna imágenes de Buenos Aires y de un lugar perdido en las sierras de Córdoba.




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