Carrera para suceder a Axel Kicillof reaviva la interna en el radicalismo bonaerense

El presidente del comité provincial oficializó su candidatura como gobernador desde Mar del Plata. Dudas en torno al acompañamiento. Críticas hacia adentro. Y el protagonismo del PRO.

Avance. En su Mar del Plata natal, Maximiliano Abad oficializó el viernes pasado su precandidatura a gobernador bonaerense por el radicalismo. Enfrentará a Tetaz y a Gustavo Posse, intendente de San Isidro.

Avance. En su Mar del Plata natal, Maximiliano Abad oficializó el viernes pasado su precandidatura a gobernador bonaerense por el radicalismo. Enfrentará a Tetaz y a Gustavo Posse, intendente de San Isidro.

El presidente del comité bonaerense de la UCR, Maximiliano Abad, oficializó su candidatura como gobernador el pasado viernes desde su Mar del Plata natal. Se trató de un lanzamiento con bombos y platillos que volvió a movilizar, rumbo a las elecciones provinciales, al radicalismo. Pero no a todos.

Sucede que el acto sirvió para volver a exponer las diferencias internas que hoy persisten dentro de la UCR entre la línea de Abad y la oposición partidaria liderada por el intendente de San Isidro, Gustavo Posse.

Hoy el radicalismo cuenta con tres candidatos. Más allá de los mencionados también figura el diputado nacional Martín Tetaz, referente de Evolución, la corriente interna liderada por el senador Martín Lousteau. Y las posturas difieren. Cada uno con sus ideologías partidarias y también con sus posicionamientos.

Según contaron desde la pata oficial, el encuentro del pasado viernes en el club Once Unidos tuvo la presencia de 4 mil personas, referentes nacionales y un número importante de intendentes.

Abad se lanzó con la fuerza que le da el manejar, como quedó reflejado en la última interna partidaria, 100 de los 135 distritos bonaerenses y el apoyo de un fuerte número de senadores y diputados bonaerenses de esos municipios.

Presencias

Sin embargo, desde el otro lado de la mesa interna se tomaron el tiempo de contabilizar la presencia de solo 10 de los 32 jefes comunales que tiene la UCR en la actualidad. “Dicen que fueron 26 pero no es así. Hablaron de un gran apoyo nacional pero solo fue Ernesto Sanz, los demás mandaron videos. No estuvieron ni Facundo Manes, ni Gerardo Morales. Y no había más de 2 mil personas”, le dijo a este diario una fuente la oposición interna.

En diálogo con Ámbito, la senadora bonaerense, Flavia Delmonte, quien milita en favor de Abad, explicó que “los intendentes no estaban todos ubicados en el mismo sector. Si recorrías el estadio los veías. Además de Sanz, estuvieron el exvicegobernador Daniel Salvador y Jesús Rodríguez. Hubo mucho acompañamiento nacional. Y el apoyo de los gobernadores Morales y (Gustavo) Valdés. Y destacó: “Estamos contentos, emocionados y esperanzados porque tenemos un radicalismo bonaerense de pie y en marcha a paso muy firme de la mano de Maxi”.

Durante el acto, Abad apuntó con el gobierno de Axel Kicillof y pidió ponerles fin a los gobiernos “con mucho relato y poca política. Basta de subestimar a una sociedad agostada, agobiada y sometida siempre a la incertidumbre”. Y añadió: “Terminemos con la mentira de que de la provincia de Buenos Aires es inviable. Lo que es inviable es que nuestra Provincia siga gobernada por el mismo partido político que ha generado cada una de las condiciones que lo harían inviable”.

Pese a que dirigió sus cañones para el ejecutivo provincial, hoy el principal escollo de Abad son los socios del PRO ya que, puertas adentro, confiesan, tienen los candidatos más fuertes para dar la pelea. O no. Es que la oposición interna acusa al presidente del comité provincial de “entregar el partido”. Y aseguran que lo que se están haciendo es “negociar los cargos. Es una nueva entrega. Lo mismo que pasó con Salvador en 2015, pero ahora con la intención de pelear por algo más. Es una lágrima que un partido nacional como el nuestro termine en eso. Hay que dejar de ser furgón de cola”, le dijo a Ámbito una fuente inobjetable de la oposición partidaria.

Lo cierto es que hoy Abad cuenta con el poder político de avanzar en la línea que considere en línea con lo que se vaya acordando en la línea nacional. Eso sí, la pelea hacia adentro del radicalismo está lejos de ser zanjada.

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