Novedades Fiscales

Comercio electrónico versus el Impuesto sobre Ingresos Brutos

En este tipo de comercio, llamado indirecto, definir de manera genérica lugar de compra, prestación del servicio, o contratación del los mismos es un tema de conflicto permanente en esta materia, aún en debate por las características de las operaciones.

En otras oportunidades hemos expresado la naturaleza de este tributo, indirecto, general, plurifásico y acumulativo (aclaremos distorsivo) que todas las provincias argentinas aplican en virtud de la potestad conferida por la Constitución Nacional en el artículo 75, inc. 2. Tributo que grava la actividad o ejercicio habitual y oneroso en jurisdicción provincial del comercio, industria, profesión, locación de obras, bienes o servicios, sin importar la naturaleza del sujeto o el lugar donde se realice la misma. El sustento territorial es importante, y se define como elemento esencial en el hecho imponible del impuesto, y es por ello que a los efectos de aplicarlo, no solo es necesario considerar que la actividad generadora de los ingresos contengan “onerosidad y habitualidad” sino que deban ser desarrollada en una jurisdicción determinada por lo cual el sustento o presencia resultan ser necesarios para el nacimiento de dicho tributo. La actividad debe ser ejercida de manera efectiva, física, tangible en el territorio de que se trate.

En lo que atañe al comercio electrónico, hay características muy particulares por el uso de redes e internet, permitiendo la creación de un mercado operado por y a través de computadoras, aplicaciones en celulares, u otros dispositivos, a distancia, sin fronteras geográficas, de productos, servicios, bienes, incluyendo el universo de operaciones de compra y de venta, de negociaciones, de intercambio de documentos, de acceso a información en las condiciones de seguridad óptimos. El comercio electrónico, llamado indirecto, se relacionan con bienes o servicios que se adquieren por internet con la característica que el pedido, el pago y el envío de los bienes sean tangibles o intangibles, se producen online. Por ello, definir de manera genérica lugar de compra, prestación del servicio, o contratación del los mismos es un tema de conflicto permanente en esta materia, aún en debate.

Desde el punto de vista de IIBB y Convenio Multilateral, la primera cuestión a dilucidar seria poner bajo la lupa si estamos frente a contratos entre presentes o entre ausentes, entiendo que la respuesta nos lleva sin más a analizar el tema como operación “entre ausentes” incluyendo aquellas operaciones que se realizan de manera telefónica. Luego quedara analizar, el lugar de celebración a fin de determinar la jurisdicción que pretende gravarlo, no obstante, insistimos en que no hay sustento para gravar los servicios digitales con IIBB, amén de ello, continuamos una línea de análisis para sellar alguna conclusión.

1| OPERACIONES ENTRE AUSENTES

La Comisión Arbitral se expidió hace unos años atrás, a través de la Resolución General interpretativa 83/02 que el ejercicio del comercio a través de medios electrónicos configura una actividad extraterritorial del oferente, la que adquiere relevancia solo en el caso que se concrete la operación. Con ello decimos que estamos ante operaciones entre ausentes y a los efectos de la atribución de los ingresos se entiende que el vendedor de los bienes, o el locador de los servicios u obras, efectuó un “gasto” en jurisdicción del domicilio del adquirente o locatario de los mismos, al momento de formular el pedido a través de los medios electrónicos por internet. El criterio interpretativo de la Comisión Arbitral resulta no comprensivo ni acorde al universo de que se plantea en el comercio electrónico. Tal vez se volvió vetusta la norma frente a las modificaciones que el E-Commerce tiene, la velocidad en los cambios que esta trae consigo deja estas normas añejas y con necesidad de ser actualizadas, partiendo de la base que NO siempre la red es oferente en las transacciones online. No siempre la red presenta ofertas. Y si el oferente es el usuario? El contrato quedaría concertado en el lugar en el que se encuentra el sitio o red, y no resulta razonable, imputar ninguna actividad del contribuyente a la jurisdicción del adquirente. En resumidas cuentas, la atribución de la actividad por un sujeto a un determinado ámbito geográfico no depende del destino que se le dé o el lugar en el que se utilice el bien o servicio producido por esa actividad.

En materia de agentes de retención cuando los actores son agrupadores, la falta de sustento territorial vuelve a tomar protagonismo ya que con otras normas y otras razones jurídicas y fácticas, nos llevan al mismo lugar. Debería reverse este esquema, y aunque la Comisión Arbitral ha sancionado este año una Resolución Nro 2/19 paraguas” que busca dar uniformidad en lo que atañe régimen de retención de IIBB a todos los agrupadores, procesadores y otros a nivel general, la misma aun no fue implementada y hoy contamos con diversas jurisdicciones, aplicando diversos criterios y un desorden que imposibilita o dificulta una planificación prolija en la materia.

En Provincia de Buenos Aires se publico la resolución normativa ARBA 19/2019 que estableció un nuevo régimen de retención del impuesto sobre los ingresos brutos, que alcanzará a los sujetos que actúen como intermediarios de operaciones de pago utilizando plataformas digitales, siendo los agentes de retención “los contribuyentes del impuesto sobre los ingresos brutos que presten servicios que tiendan a facilitar la gestión, procesamiento, agregación o agrupación de pagos, ya sea para recibirlos o para efectuarlos por cuenta y orden de terceros, utilizando plataformas digitales u otros medios de comunicación electrónica o digital.”

De nuevo. Volvemos a mostrar que el marco de conflicto, consensos, orden, uniformidad en materia de ingresos brutos en servicios digitales, hoy necesita una profunda revisión y adecuación.

2| DOBLE IMPOSICIÓN

Hoy, en caso que se practiquen retenciones por diversos sujetos actores en operaciones de comercio electrónico (banco como agente de retención o agrupador, ambos con relación de adquirencia con tarjetas de crédito intermediarias), puede llegar a evidenciarse una doble imposición como consecuencia de un esquema de retención vigente a nivel mapa de jurisdicciones provinciales que presenta en una operación movimientos en los que puede verificarse dos veces un mismo pago como ejecutado (un ejemplo en muchos puede ser en operaciones business to consumer: consumidor utiliza TC, banco retiene, luego agrupador de plataforma toma el importe para pasar a la plataforma digital).

Argentina no crecerá, ni se desarrollará, si no se produce una profunda reforma que rebaje la carga y presión tributaria y que logre un sistema impositivo que sea más equitativo que mejore la competitividad a nivel internacional.

Solo para terminar, recordemos y reflexionemos aquella pretensión del Pacto Fiscal II, en la que el PEN elaboró un: “Anteproyecto de Modificación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos” y los Gobernadores que suscribieron el acuerdo se comprometieron a sustituir el Impuesto sobre los Ingresos Brutos residual, por un “Impuesto General al Consumo que tienda a garantizar la neutralidad tributaria y la competitividad de la economía”. Para cumplir con estos objetivos era necesario eliminar el efecto en cascada del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que exporta carga tributaria. Nada de ello ocurrió y como sus sucesores, por ejemplo el Consenso Fiscal, llegaron con ansias de aplicar un federalismo fiscal integral que permita bajar presión tributaria sin embargo, las expectativas no han sido cubiertas. Otro compromiso en bandeja de eliminados. Se trata de dialogo y no imposiciones, de acordar y no ir a conflicto, lo que parece no ser cuestión de debate ya que es por el bienestar nacional que anhelamos un Consenso Fiscal bien diseñado, con plena integración y cumplimiento en aras a bajar la presión fiscal.

El impuesto en sí y un esquema de retenciones complejo deja paralizado al comercio electrónico en lo que es y ha sido su política expansiva, sin fronteras ni obstáculos y pone freno a la competitividad que es la sustancia de la era digital.

El federalismo fiscal desde hace muchos años atraviesa crisis por descoordinación de potestades tributarias y falta de control en la distribución de los recursos, y mediante consensos fiscales en éste tributo se buscó eliminar tratamientos diferenciales, adecuar regímenes de retención y percepción para evitar la acumulación de saldos a favor o en su caso, devoluciones inmediatas o por lo menos, ágiles a efectos de que vuelva el dinero a circular.

Estamos a tiempo para replantear la aplicación de este impuesto al comercio electrónico y servicios digitales, antes de seguir presos de un peso fiscal ya casi agotador e imposible de tolerar. Hoy la economía digital llega de manera disruptiva al país y al mundo, para fortalecer las economías, la producción, la industria, los servicios. Demos aire para que al crecer, crezca el país.

(*) Gerente de Legales. Estudio Lisicki Litvin & Asociados

Información

A partir del 1/11/19 rige la RG 4.614 que estableció un nuevo régimen de información sobre operaciones virtuales que incluye agrupadores o agregadores de medios de pago, cuentas virtuales, billeteras virtuales, inversión y financiamiento, etc. Se excluye a las entidades financieras.

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