Ante 80.000 hinchas, Raúl tuvo su merecido homenaje en Madrid
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Raúl se emocionó en su despedida del Bernabéu.
Entonces los hinchas estallaron con un solo grito: "¡Raúl selección!".
Iker Casillas le entregó entonces el brazalete de capitán y Cristiano Ronaldo le cedió el número 7 de la camiseta blanca, el dorsal que siempre llevó, para jugar la primera parte con Real Madrid.
Raúl también acaparó toda la atención en el terreno de juego. Los futbolistas blancos le buscaron constantemente y el gran clímax de la fiesta llegó a los 22 minutos. Ángel Di María le sirvió un balón, el 7 lo bajó y fusiló a la red. Fue un gol de los de toda la vida de Raúl. Y otra vez: "¡Raúl selección!".
Y como Raúl entiende como nadie los símbolos, nada más terminar la primera parte devolvió el brazalete de capitán a Casillas y le entregó la camiseta con el 7 a Cristiano Ronaldo. El Bernabéu, salvo el sector ultra, se vino abajo.
Luego se despacharon otros asuntos secundarios. Por ejemplo, el de Iker Casillas, que tiene al madridismo enredado con su suplencia. Junto a múltiples ovaciones, muy mayoritarias, el arquero también escuchó silbidos, sobre todo procedentes de los ultras, quienes no olvidan a José Mourinho. La atípica escena provocó una llamativa respuesta de Raúl, quien se dirigió a los ultras desde el centro del campo y, él sí, comenzó a aplaudir al arquero.
Tampoco fue sensible el técnico blanco, Carlo Ancelotti, quien al final de la primera parte puso a calentar a Diego López, rival de Casillas por la titularidad. Más división de opiniones. Y todo en una noche que debía ser exclusiva de Raúl.
Con todo, el mayor damnificado que dejó la cita fue Kaká, a quien el Bernabéu no quiere. En una noche de fiesta, el brasileño recibió abucheos casi unánimes cada vez que tocó el balón.
La segunda parte trajo innumerables cambios y Raúl recuperó la camiseta del Al-Sadd, el equipo en el que presumiblemente acabará su carrera profesional.
Futbolísticamente, lo mejor de esta segunda parte fue Isco, quien marcó un precioso gol de cabeza. Este muchacho ya ha conquistado al Bernabéu con su calidad. Completaron la goleada Benzema de penal y el joven Jesé con dos bonitos goles.
Pero la fiesta -salvo el debate abierto de Casillas- fue para Raúl, quien recibió al fin el homenaje que Real Madrid le debía. Todo el estadio aguantó en sus sillas hasta el final para rendir su postrera ovación a un jugador que ya es mito del madridismo.
Raúl concluyó la noche dando una clamorosa vuelta al campo y, con un capote de torero en mano, emuló la celebración de sus gestas deportivas dando pases recibidos con olés.
"¡Raúl selección!", volvió a gritar un Bernabéu rendido. Finalmente, se fue al centro del campo y besó el césped por última vez.



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