Argentina retuvo el título mundial de fútbol para ciegos al vencer esta noche a Brasil por 1 a 0, en la final del certamen ecuménico que se desarrolló en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), en la Ciudad de Buenos Aires.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los argentinos se impusieron con un tanto convertido por su máxima figura, Silvio Velo, en el segundo período.
La jornada resultó ideal para el conjunto albiceleste e hizo recordar a la del pasado mundial de Río de Janeiro 2002, cuando justamente Velo se llevó el premio al mejor jugador del campeonato.
Y esta noche, ante un Cenard colmado (la entrada era gratuita), el goleador y estrella del equipo nacional anotó un golazo, luego de eludir a dos rivales y definir con categoría en el mano a mano ante el arquero brasileño (el único jugador con visión).
Pero la victoria se valorizó aún más porque Brasil estrenó en Buenos Aires el título paralímpico obtenido hace dos años en Atenas 2004.
El silencio que imperó en el estadio a lo largo del encuentro (no se permite hacer ruido para que los jugadores puedan escuchar el tintinear de la pelota) se transformó en una explosión de júbilo cuando el árbitro dio por finalizado el encuentro.
Todo se volvió entonces celebración, abrazos por doquier y una alegría inmensa hecha palabras en la boca de Lucas Rodríguez, el ladero ideal del mejor jugador del mundo, el emblemático Silvio Velo.
"La verdad que esta alegría es incomparable. Personalmente se lo quiero dedicar a mi familia, que siempre está detrás de lo que hago y me respalda permanentamente", reconoció.
"Aunque en realidad las familias de cada uno son fundamentales para que nosotros podamos desarrollar todo esto", amplió.
Sobre las razones por las que Argentina enderezó el desarrollo del partido a su favor en el segundo tiempo, luego de una primera etapa con dominio brasileño, Rodríguez fue terminante: "los pasamos por arriba físicamente".
"Esa fue la clave del triunfo. Ellos tienen un gran equipo y manejan muy bien la pelota, pero nosotros dejamos la vida y por eso seguimos siendo campeones mundiales", cerró el habilidoso Rodríguez, que terminó el campeonato con cuatro goles en su haber, uno menos que Velo.
Después de 50 minutos de juego (se juegan dos tiempos de 25) Los Murciélagos se consagraron campeones del cuatro mundial de la especialidad "en rodeo propio" y pudieron festejarlo de la manera que más querían: cobijados por el cariño de su propia gente.
Dejá tu comentario