22 de julio 2008 - 00:00

Argentina cayó por un doble ante el campeón mundial, pero recuperó a Emanuel Ginóbili

Emanuel Ginóbili
Emanuel Ginóbili
El seleccionado argentino de básquetbol cayó por un ajustado 90-88 ante su par de España, pero a pesar de contar con un equipo aquejado por ausencias y mermas físicas de varios de sus principales jugadores, registró una tarea auspiciosa.

El partido, denominado pomposamente "Desafío de las Estrellas" porque se enfrentaron los campeones mundiales españoles con los olímpicos argentinos, se jugó en un colmado Palacio de la Comunidad de Madrid.

En el equipo argentino fue titular Emanuel Ginóbili, en franca recuperación de una lesión ligamentaria en el tobillo izquierdo, en tanto que actuó también por primera vez en esta etapa de preparación para los Juegos Olímpicos de Beijing el escolta Carlos Delfino, después de arreglar su incorporación al Khimki, de Rusia.

El que en cambio no pudo actuar porque sigue convaleciente de una lesión muscular fue el pivote cordobés Fabricio Oberto, a quien reemplazó un muy efectivo Román González, que aparentemente no volvería a Peñarol, de Mar del Plata, sino que seguiría los pasos de Delfino en el creciente básquetbol ruso.

Tampoco lo pudo hacer la flamante incorporación de Regatas Corrientes, Federico Kammerichs, afectado también por una molestia muscular.

La ventaja la sacaron los españoles en el primer cuarto, que arrancaron con un parcial de 9-1, aunque en el último segmento los dirigidos por Sergio Hernández lograron reducir la diferencia a un punto restando 9 segundos, cuando a Ginóbili se le calentó la mano y Delfino empezó a exhibir todo su talento.

En el medio de ambos polos del partido hubo un segundo cuarto en el que los locales
establecieron por dos veces la máxima diferencia del partido a su favor (15 puntos), apoyados en la precisión de lanzamientos del ingresado José Calderón y la intermitente presencia de Pau Gasol.

Pero en el tercero se empezó a edificar la recuperación argentina, cuando Ginóbili, goleador del partido con 18 puntos en la misma cantidad de minutos jugados, empezó a hacer prevalecer a la Argentina en el juego externo, con el auxilio de un motivado Delfino, el fervor del temperamental Andrés Nocioni y el juego aéreo de González.

Así Argentina entró al cuarto final ocho puntos abajo, después de haber perdido por 10 el
primero (23-13) y por 15 el segundo (45-30).

Y en ese cierre la mística de una Argentina herida floreció, aún a pesar de los
contratiempos expuestos, para estar en el minuto final siempre al borde de terminar victorioso un partido que siempre lo tuvo abajo en el tanteador.

El coraje de "Manu" y la potencia de Luis Scola fueron los bastiones en los que se apoyó el campeón olímpico para hacer tambalear a una España que llegó plena a este juego amistoso, aunque con el examen que suponía el arribo a la dirección técnica del experimentado Aito García Remeses (reemplazó al campeón mundial "Papu" Hernández).

Pero a pesar de contar con todo su potencial, el equipo español tuvo que sufrir para prevalecer sobre el disminuido conjunto albiceleste.

Pero el saldo fue positivo, porque en el futuro inmediato aparece nuevamente España, el sábado próximo, aunque un día antes Argentina enfrentará al también poderoso Lituania, en el marco del triangular de Orense.

Será entonces la oportunidad de que el equipo vaya alcanzando el nivel que le permita llegar a Beijing con un funcionamiento aceitado y soñando con repetir la hazaña olímpica de Atenas 2004.

Que Ginóbili haya jugado sin limitaciones, hasta constituirse en el goleador del juego con poco más de un cuarto y medio jugado, fue el más auspicioso motivo que encontró el equipo argentino para irse entusiasmado de Madrid, aunque el historial diga que España lo supera por 19-2. Claro que ahora son otros tiempos.

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