Argentina cayó por un doble ante el campeón mundial, pero recuperó a Emanuel Ginóbili
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Emanuel Ginóbili
En el medio de ambos polos del partido hubo un segundo cuarto en el que los locales
establecieron por dos veces la máxima diferencia del partido a su favor (15 puntos), apoyados en la precisión de lanzamientos del ingresado José Calderón y la intermitente presencia de Pau Gasol.
Pero en el tercero se empezó a edificar la recuperación argentina, cuando Ginóbili, goleador del partido con 18 puntos en la misma cantidad de minutos jugados, empezó a hacer prevalecer a la Argentina en el juego externo, con el auxilio de un motivado Delfino, el fervor del temperamental Andrés Nocioni y el juego aéreo de González.
Así Argentina entró al cuarto final ocho puntos abajo, después de haber perdido por 10 el
primero (23-13) y por 15 el segundo (45-30).
Y en ese cierre la mística de una Argentina herida floreció, aún a pesar de los
contratiempos expuestos, para estar en el minuto final siempre al borde de terminar victorioso un partido que siempre lo tuvo abajo en el tanteador.
El coraje de "Manu" y la potencia de Luis Scola fueron los bastiones en los que se apoyó el campeón olímpico para hacer tambalear a una España que llegó plena a este juego amistoso, aunque con el examen que suponía el arribo a la dirección técnica del experimentado Aito García Remeses (reemplazó al campeón mundial "Papu" Hernández).
Pero a pesar de contar con todo su potencial, el equipo español tuvo que sufrir para prevalecer sobre el disminuido conjunto albiceleste.
Pero el saldo fue positivo, porque en el futuro inmediato aparece nuevamente España, el sábado próximo, aunque un día antes Argentina enfrentará al también poderoso Lituania, en el marco del triangular de Orense.
Será entonces la oportunidad de que el equipo vaya alcanzando el nivel que le permita llegar a Beijing con un funcionamiento aceitado y soñando con repetir la hazaña olímpica de Atenas 2004.
Que Ginóbili haya jugado sin limitaciones, hasta constituirse en el goleador del juego con poco más de un cuarto y medio jugado, fue el más auspicioso motivo que encontró el equipo argentino para irse entusiasmado de Madrid, aunque el historial diga que España lo supera por 19-2. Claro que ahora son otros tiempos.



