La tranquilidad llegó -tras la recuperaciónnuevamente a la selección argentina de básquet. Anoche venció a República Dominicana por l03 a 72 (49-31) y de esa manera logró el objetivo de entrar en la ronda semifinal entre los cuatro equipos que encabezaron la tabla de posiciones, eludir al Dream Team estadounidense y la posibilidad de pelear por el objetivo de alcanzar una de las tres plazas en disputa para los Juegos Olímpicos del año próximo en Atenas.
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Para alcanzar esta posibilidad tiene dos chances concretas: una, ganar el partido del sábado (Canadá o Puerto Rico, según el resultado que se diera en la madrugada de hoy entre Estados Unidos y Puerto Rico) y aun perdiendo ese partido definir con el perdedor que resulte del encuentro entre el primero y el cuarto lugar en la ronda). De todas maneras, se diría más sufriendo que gozando, llegó a uno de los lugares previstos de antemano.
Para llegar a este partido ante República-Dominicana, debió pasar por momentos difíciles, desde el mismo debut, cuando se esperaba comenzar con un triunfo la instancia clasificatoria y terminó cayendo ante México. Argentina debió reponerse en forma rápida del golpe anímico y psicológico que trae toda derrota. Comenzó a «remar» ganándole a Uruguay, Puerto Rico y Canadá.
En la segunda ronda venció Brasil, cayó ante Estados Unidos (luego de una actuación sobresaliente), perdió de forma inexplicable ante Venezuela y debió exponer todo lo que tenía en el partido de anoche, cuando ya corría riesgos de no entrar en la fase decisiva. Ahora empieza otra historia: la que la selección argentina emprenderá cuando se eleve la pelota a las 20.30 del sábado (donde tal vez se festeje ese mismo día si es triunfo) o, de lo contrario, debe esperar 24 horas más para jugar una plaza o morir en la esperanza frustrada de lo que pudo ser y no fue.
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