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4 de diciembre 2006 - 00:00

Belgrano sorprendió a todos y le privó el festejo a Boca

El torneo Apertura todavía no tiene campeón. La derrota de Boca ante Belgrano y el empate de Estudiantes ante Argentinos hacen que haya una diferencia de tres puntos entre el puntero y el segundo, por lo que si Boca pierde el domingo con Lanús y Estudiantes le gana a Arsenal, habrá un partido de desempate. En la otra punta de la tabla, en este momento, Godoy Cruz y Quilmes estarían descendiendo al Nacional B; y Nueva Chicago y Argentinos Juniors, jugando la promoción.

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Mario Bolatti lucha con Nery Cardozo en la mitad de la cancha. El secreto de Belgrano fue no dar por perdida ninguna pelota y así derrotó a Boca, lo que pone más emoción al Apertura (arriba). Jesús Dátolo supera a Gastón Turus y trata de desbordar. Boca atacó por los laterales, pero no pudo penetrar una defensa muy segura que tuvo como figura a su arquero Germán Montoya.
Belgrano lo sorprendió, con un esquema simple, pero muy bien llevado a cabo. Mucho sacrificio físico para no dar por perdida ninguna pelota y velocidad para contraatacar cuando ganaban la pelota. El jugador clave de los cordobeses fue Andrés Ríos, un delantero casi desconocido para el ambiente del fútbol, que con su habilidad y velocidad complicó a toda la defensa de Boca.

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Boca jugó con paciencia, que por momentos se transformó en suficiencia. Quiso manejar la pelota con prolijidad y llegar por los costados, con lo que terminaba con centros al área que eran controlados por los defensores de Belgrano.

Belgrano, sabiéndose inferior, se abroqueló en la mitad de la cancha, pero nunca renunció a atacar y a tratar de devolver ataque por ataque.

La diferencia entre los dos estuvo en la actitud, mientras Belgrano jugó «el partido», Boca creyó que con su oficio iba a superar fácilmente al conjunto cordobés y por eso terminó perdiendo.

En el segundo tiempo, Boca intentó adelantar sus líneas y presionar para arrinconar a Belgrano. Fueron 10 minutos en los que fue fundamental la actuación del arquero Germán Montoya, que tuvo tres atajadas brillantes y dio seguridad descolgando centros muy peligrosos.

La levantada de Boca terminó paradójicamente en el gol de Belgrano, que lo marcó el último hombre de la defensa, Franco Peppino, quien estaba en el área contraria luego de un tiro de esquina y se quedó en ella siguiendo una « corazonada», porque a la jugada siguiente recibió por derecha y luego de eludir a Morel Rodríguez le pegó cruzado y derrotó a Bobadilla.

  • Espera

    Después, Boca salió con más desesperación que fútbol. Ricardo La Volpe hizo ingresar a Franzoia y a Boselli para terminar jugando con cuatro delanteros. Pero la acumulación de delanteros, en lugar de darle más poder ofensivo, le quitó claridad al ataque.

    Boca empujó en lugar de atacar. Belgrano cerró sus dos líneas de cuatro y se preparó a resistir en el borde de su área. Para ese momento, los nervios y la expectativa estaban puestas no sólo en el campo, sino también en lo que ocurría en La Paternal entre Argentinos Juniors y Estudiantes.

    Eso hizo que el equipo de La Volpe fuera cada vez más impreciso y favoreciera a una defensa que no dio una pelota por perdida. Belgrano terminó llevándose los tres puntos por su concentración y garra.

    Boca deberá esperar una semana más para festejar. Es muy factible que lo haga, porque los tres puntos de ventaja le aseguran el primer puesto y seguramente habrá aprendido la lección que le dio Belgrano (no hay que festejar antes de consagrarse), por lo que saldrá con otra actitud ante Lanús.

    Boca sigue dependiendo de sí mismo y es muy difícil que se quede con las manos vacías.
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