14 de febrero 2005 - 00:00

Boca empató por confiarse

Rodrigo Díaz supera la marca de Gago. Boca lo ganaba con total justicia, pero se confió y terminó empatando con Lanús.
Rodrigo Díaz supera la marca de Gago. Boca lo ganaba con total justicia, pero se confió y terminó empatando con Lanús.
Sin jugar bien, Boca había sacado una ventaja de dos goles y parecía que de contraataque podía conseguir alguno más, pero se confió y empezó a lateralizar el juego dejando que Lanús reaccionara y le empatara el partido que parecía definido.

Boca, ante su público, salió a manejar el partido en ofensiva. Baiano y Calvo se proyectaban al ataque por los costados, la mezcla de juventud y experiencia que Jorge «Chino» Benítez eligió para el mediocampo manejaba la pelota con visible capacidad, y Barros Schelotto y Palermo estaban activos tratando de sorprender a la defensa de Lanús.

Por el otro lado, la idea era defender en la mitad de la cancha y salir con velocidad de contraataque buscando la potencia de Tilger y Graf. El partido era de baja calidad técnica y se jugaba lejos de las áreas hasta que Cagna metió un «zapatazo» de 20 metros que rozó en Gioda y descolocó a Bossio. Allí el partido se puso a pedir de Boca, porque Lanús se desmanteló defensivamente al tratar de buscar el empate y porque Boca aprovechó muy bien el ancho de la cancha para atacar. Como lógica consecuencia llegó el 2 a 0 y parecía que el destino del partido estaba sellado.

Tanto que Jorge Benítez puso a Scarione por Cagna, cuando había ingresado Escalada por Donnet armando un mediocampo con promedio de 19 años de edad. Los chicos de Boca en lugar de tratar de ser contundentes buscaron el lucimiento personal y lo pagaron muy caro, porque llegó el descuento de Graf para Lanús y se cayeron anímicamente. Retrasaron sus líneas y dejaron crecer a un equipo que ni soñaba con un empate y que después de lograrlo cambió ataque por ataque con Boca y pudo haber ganado.

Boca perdió lo que era una de sus virtudes en la etapa Bianchi: «saber manejar los partidos». Regaló espacios y no convirtió en las muchas situaciones favorables que tuvo para ampliar el marcador, por eso terminó perdiendo dos puntos que parecían seguros. El mérito de Lanús fue «no darse por vencido, ni aún vencido», como decía Almafuerte. Luchar hasta la última pelota y jugarse en ofensiva, arriesgando una goleada en contra.

El campeonato recién empieza y Boca juega dos campeonatos, por lo que tiene que graduar sus fuerzas para los dos torneos. La fórmula de Benítez es mezclar experiencia con juventud, pero las tiene que mezclar en su dosis justa. Si nó le puede pasar lo de ayer con Lanús.

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