Boca fue más que River y se quedó con el superclásico
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El equipo de Diego Simeone se paró con tres delanteros netos, con Ortega en una posición de enganche adelantado, siendo por momentos un cuarto punta.
Pero pese a tener hombres de buen pie y muchos delanteros, al conjunto de Núñez le faltó resolver el último toque, ser más profundo y eso provocó que su dominio se diluyera en sus buenas intenciones.
Por el lado de Boca todo era desconcierto, sobre todo a la hora de atacar, porque Riquelme entró poco en juego, por lo que River manejó la pelota y los dos delanteros xeneizes Martín Palermo y Rodrigo Palacio quedaron totalmente aislados.
Sin embargo fue el conjunto xeneize el que abrió el marcador, a través de Battaglia, quien aprovechó una desinteligencia del fondo de River, luego de un centro de Claudio Morel Rodríguez, en su última acción antes de salir lesionado.
El volante central tomó la pelota de volea y señaló el 1-0 ante la salida de Juan Pablo Carrizo.
A partir de ese momento todo lo bueno que hizo River se diluyó, porque Ortega no entró tanto en juego, porque el chileno Sánchez se empecinó en la gambeta que no aporta y Abreu quedó perdido entre los dos centrales de Boca.
Los dirigidos por Simeone buscaron pero no tuvieron profundidad y por eso se tuvieron que ir al descanso, pese a jugar mejor que su rival, perdiendo 1-0.
En el comienzo del segundo tiempo River salió con la misma decisión de atacar que en el primero, pero con más profundidad, pero sin generar chances de gol.
Y en la primera distracción Boca volvió a mostrar toda su contundencia.
A los 11 minutos, Riquelme ejecutó un tiro libre desde cerca de la mitad de cancha, sorprendiendo a todos patenado al arco, Carrizo quedó mal parado, con la pelota dando vueltas en la línea, casi a la altura del travesaño y Palermo, sin resistencia, puso el 2-0.
A partir de haber aumentado la diferencia Boca pasó a manejar la pelota, haciéndola mover de un lado a otro, cuidándola, con Riquelme como estandarte de esos pases A seis minutos del final Palermo tuvo el tercero, quien de cabeza, luego de un corner preciso ejecutado por Riquelme, hizo estrellar la pelota en el travesaño.
Los minutos pasaron, con un River desesperado sin poder cambiar la historia y con un Boca que si se animaba un poco más pudo haber terminado goleando.



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