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3 de diciembre 2006 - 00:00

Boca no pudo y el Apertura se define en la última fecha

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Belgrano de Córdoba hizo vibrar hoy a media provincia con una victoria sobre Boca por 1 a 0 que frustró nada menos que el sueño de tricampeón de "la mitad más uno" del fútbol argentino.

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El gol "celeste" lo marcó el defensor Franco Peppino a los 15 minutos del segundo tiempo y después Belgrano festejó esta victoria como si fuese en un clásico con Talleres.

A pesar de este triunfo de Belgrano, el arquero Germán Montoya fue la figura de la cancha, con destacables actuaciones de Peppino -autor del gol- y de Fernando Gago por el lado de Boca.

El partido fue entretenido, vibrante y lleno de tensión, por el marco y la importancia de lo que se jugaban ambos equipos.

Porque si bien Boca llegaba a Córdoba a desatar una fiesta, Belgrano daba examen en Primera y si lo aprobaba, rendía una materia más que importante para quedarse.

Hubo entonces llegadas de uno y otro, con varias jugadas claras de gol y sin embargo no se quebró el marcador hasta los 60 minutos.

Boca se paró con tres en el fondo; mientras que Hugo Ibarra y Jesús Dátolo eran la salida por las puntas.

Entonces, el ex Banfield resultó el carrilero más peligroso, por la zona izquierda del ataque.

En la mitad de la cancha, el mediocampista Fernando Gago le ganaba el duelo a Mario Bolatti, con la ayuda de Guillermo Marino en tanto que Neri Cardozo se movió por el frente y aportaba en las jugadas que se generaban por izquierda.

En Belgrano, lo destacado fue el buen trabajo de Andrés Yllana en el medio, pero fundamentalmente pesó todo lo que hizo en materia ofensiva.

Una de las primeras jugadas del partido con posibilidad de gol fue para Belgrano, cuando Andrés Ríos dispuso de campo y pelota dominada pero se lo perdió a los 9 minutos, ante una la marca tenaz del fondo visitante.

Boca se fue al ataque en cuanto intuyó que había pasado el primer soplo de entusiasmo del equipo cordobés y lo embotelló contra su área, a partir de los 17 minutos.

Pero esta vez no logró lo que generalmente venía consiguiendo, principalmente por imprecisiones en los pases para la puntada final, por la tarde negra de Martín Palermo y las pilas descargadas de Rodrigo Palacio, pero también merced al agrupamiento en el fondo de Belgrano.

Así llegaron uno y otro, pero en 30 minutos, bastó con el buen trabajo de Montoya y la tibieza de Belgrano en ataque para garantizar el 0 a 0.

El local dejó toda la impresión de que estaba afrontando una final, realizando un esfuerzo supremo en cada movimiento, para anticipar, contener, tapar o "ensuciar" los circuitos de Boca.

A eso, el equipo de Mario Griguol le sumó una serie de movimientos mecánicos, con jugadas "de memoria" en función ofensiva, porque partían pelotazos desde el mediocampo a posiciones clave para los andariveles de los delanteros.

Otras veces, los atacantes picaban desde atrás de los lanzadores, con sorpresa y eso al menos "molestó" al fondo de Boca.

Sobre el final y tras un despeje del arquero Montoya con una mano, en un córner, Fernando Gago tomó el rebote, remató de media distancia y llenó de miedo a la gente de Belgrano, pero el disparo salió desviado a metros del palo izquierdo.

En el segundo tiempo, Boca salió a disputarle a Belgrano ese protagonismo que el local le había obligado a compartir en el primer tiempo. Y lo preocupó con centros pasados o bien tiros de media distancia, ante el cerrado esquema del once cordobés.

La primera jugada clara en el segundo tiempo llegó de un tiro libre, especie de córner corto, un cabezazo de Silvestre que fue a dar en el palo izquierdo y un rebote que trató de meter Palermo pero el peligro fue conjurado por el arquero Montoya.

Belgrano equilibró la situación en el mediocampo, donde se afirmó cada vez más Bolatti, quien ya no perdía el duelo con los adversarios.

Luego, ese gol que no logró en el arco contrario, Boca lo terminó sufriendo en el propio, cuando Franco Peppino fue a pelear una pelota al área de Boca -tras un tiro libre a favor-, buscó ángulo de disparo internándose en el campo y remató fuerte, con lo que tornó anodino el esfuerzo del arquero Aldo Bobadilla.

Salió Boca con toda su fuerza y pronto continuó luciéndose el arquero Montoya, quien sacó toda clase de disparos, cabezazos y centros; el más notorio cuando le detuvo un "balinazo" a Marino que le hizo picar las manos.

La reacción del equipo, dentro de la cancha, fue correspondida por el director técnico, Ricardo La Volpe, quien pronto cambió el esquema mandando a la cancha a Andrés Franzoia y Mauro Boselli para sumar atacantes netos, sacando de la cancha a Jesús Dátolo y a Matías Silvestre.

Así, Boca pasó a jugar de un 3-2-3-2 a un 3-4-3, en otra demostración de la capacidad de cambiar sobre la marcha que tiene La Volpe.

Mientras tanto, Pablo Ledesma llevó aire fresco al mediocampo, al ingresar por Marino.

Boca tomó primero con cierta "tranquilidad" la derrota parcial, porque Estudiantes perdía, pero los goles de Estudiantes alarmaron a sus jugadores, algunos muy nerviosos.

El "xeneize" intentó todo por alterar el marcador pero la "muralla" que impuso el arquero Montoya le impidió llegar al empate.

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