Lanús le aplicó a Boca su misma receta y con ella le sacó un empate de gran valor. Es cierto que en Boca faltaron jugadores muy importantes y que sus reemplazantes no estuvieron a la altura de los reemplazados. Boca sufrió «mal de ausencias» en su mediocampo y -fundamentalmente-en su ataque, donde Raúl Estévez mostró su versión más inofensiva y Antonio Barijho una falta de «tiempo y distancia» notorias llegando siempre tres segundos después a cada jugada.
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El partido fue malo y en ello tuvo mucho que ver el planteo de Lanús. Miguel Brindisi imitó el planteo de Boca poniendo énfasis en defender cada pelota en la mitad de la cancha y no permitir que el rival hilvanara jugadas claras. Abundaron los «foules tácticos» y hubo poca preocupación por tener la pelota.
Sus posibilidades de ataque eran largos pelotazos para la velocidad de Mannara o centros al área para que cabeceara el «grandote» Fabbiani.
Boca tuvo la habitual seguridad defensiva pero adoleció de falta de manejo de la pelota en su zona media y poca claridad ofensiva. Lo poco de bueno lo generaron Clemente Rodríguez, con sus constantes proyecciones ofensivas; y Diego Cagna, con su claridad táctica para buscar siempre a algún compañero desmarcado, aunque casi en su totalidad fueron desaprovechadas por la tibieza de Matías Donnet y lo expuesto por los « pretendidos» delanteros.
Se extrañó también la movilidad que le da Sebastián Battaglia. Tanto que cuando ingresó demostró todo lo importante que es para este equipo. Ni qué decir lo que se sintió la falta de Tevez, un delantero que crece cada vez más y es capaz de ganar sólo un partido con una jugada impensada; o el brasileño Iarley, con esa velocidad fuera de lo común, que entremezcla con una extraña habilidad.
Cómo habrá sido la producción de Boca, que hasta Cascini, tan criticado cuando juega, recibió aplausos cuando hizo calentamiento al borde de la cancha.
Sin embargo, Boca pudo haber ganado el partido y hasta hubo un claro penal de Alvarez a Cángele que no cobró Horacio Elizondo, aunque un par de minutos después tampoco cobró una falta de Schiavi a Fabbiani que merecía remate desde los doce pasos, que Elizondo de floja actuación, también pasó por alto.
Boca sigue siendo cómodo puntero, pero Carlos Bianchi deberá medir muy bien la anunciada «rotación» del plantel. Si bien esta vez los delanteros fueron cambiados por obligación (Tevez está lesionado y el brasileño Iarley tuvo que arreglar una situación judicial en su país), no puede sacar cuatro titulares juntos, porque el funcionamiento del equipo se resiente.
La gente de Boca se fue decepcionada porque está acostumbrada a ganar, pero el empate fue lo más equitativo y la resultante de dos equipos que privilegiaron la marca a la creación.
A Boca le faltó imaginación y a Lanús le sobró sobriedad.
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