Boca ganó anoche la Copa Sudamericana, su segundo título en sólo cinco días (el miércoles se consagró campeón del Apertura) y el tercero en cuatro meses (en agosto sumó la Recopa Sudamericana). Con el triunfo de ayer, el club xeneize igualó a Independiente, Real Madrid y Milan como los equipos más ganadores del mundo, sumando 15 trofeos internacionales. Tras el partido, anoche todo era festejo en la Bombonera.
Boca ganó sufriendo la Copa Sudamericana en la definición por penales, donde Abbondanzieri fue el héroe al atajar dos remates y convertir el decisivo, que no le correspondía patear a él sino a Ibarra y lo pidió especialmente porque se tenía mucha confianza para definir la Copa.
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Boca se confió demasiado durante los 90 minutos, no presionó como lo hace habitualmente, tal vez producto del cansancio por la serie de partidos que tuvo en estos diez días y terminó sufriendo ante un equipo mexicano que jugó con mucha dignidad y que en el segundo tiempo planteó el partido cara a cara.
Boca con esta Copa llegó a las 15, igualando a Independiente, Milan y Real Madrid, y como en la primera que ganó en aquel momento con Hugo Gatti como el héroe ante Cruzeiro,también la definió por penales y esta vez el héroe fue Abbondanzieri, quien también lo había sido en otras oportunidades en la era de Carlos Bianchi como técnico.
Boca empezó con tranquilidad, haciendo valer el gol marcado en México, esperó al equipo mexicano en mitad de cancha y lo contraatacó con la velocidad de Rodrigo Palacio. El error fundamental que cometió Pumas fue hacer demasiadas faltas en las proximidades del área, ya que en una de ellas llegó el gol de Palermo después de un tiro libre de Insúa.
A partir de allí, Boca tuvo el partido para definirlo a su favor ante un equipo que sintió mucho anímicamente el gol en contra. Pero le perdonó la vida y en el segundo tiempo Pumas salió con otra actitud y con la velocidad de Isamael Iñíguez, que ingresó por el inexpresivo Ailton, el partido se hizo más parejo y con los dos equipos buscando el ataque.
Una ingenua mano de Schiavile dio la oportunidad de empatar a Pumas y a partir de ese momento Boca se desesperó, acumuló gente en ataque y regaló espacios en defensa. Si bien creó situaciones de gol (las más claras, un cabezazo de Bilos que tapó Bernal y otro de Palacio que sacó Beltrán de la línea), también las sufrió como consecuencia del ataque mexicano. En una de ellas debió haber sido expulsado Abbondanzieri por interceptar con sus manos fuera del área un ataque de Iñíguez.
Boca terminó con tres delanteros, desesperado y hasta tuvo un remate de Delgado que rebotóen un poste, pero no pudo definir el partido, por lo que terminó yendo a la definición por penales.
En esa instancia Boca demostró personalidad, y aunque algunos históricos como Guillermo Barros Schelotto y Palermo fallaron en sus remates, le sobró con los reflejos de Abbondanzieri y la tranquilidad de Insúa, Schiavi y Delgado para llevarse una nueva copa.
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